Showing posts with label Agua. Show all posts
Showing posts with label Agua. Show all posts

Thursday, October 16, 2008

Caricia Líquida


Termina tu charla
frente al teclado
advierte tu estado
que ansía resolución
Ve corriendo, rauda,
haz aletear las telas,
descubre la piel,
brinca al sitio pulido.

Gira el pestillo,
que brote la cascada
clara, tibia y azulina,
y aclame tu tersura.
No vaciles en moverte,
haz que te vista toda,
no vaciles en sonreír,
con cada chorro travieso.

Un chorro te acomete,
te recorre rostro y cuello,
dividida en cinco,
es mi mano aventurera.
Esa catarata de cristal,
protruye hacia tus labios
inundándolos de celeste,
siente mis fauces intangibles.

¿Me notas ahora buceando,
pasando raudo por entre tus hombros
deteniéndome a hacer remolinos
en tus cóncavas axilas?
Así como no me contengo,
y a tus pechos bajo
a concentrarme goloso,
en tus prominencias erectas.

Puedo crear manos, brazos,
tentáculos, extensiones,
que siempre son insuficientes
para abarcar tu superficie.
Y ahí estoy, dándome abasto,
cinco extremidades latigueando
calor y tibieza en tu espalda
abriendo tu boca en éxtasis.

Mantén, princesa de las olas,
tus ojos cerrados.
Priva a tu vista el derecho
de ver a tu líquido amante.
Sólo oye mi chapoteo,
sólo prueba mi frescor,
sólo aspira mi neblina,
sólo disfruta de mi ardor.

Una burbuja cobalto,
un balón ameboide
te ha fagocitado
te ha compenetrado.
Haz homenaje con tus gritos
al pasar de mis corrientes
por tu hambrienta intimidad
por tus puntos tan sensibles.

Suda por cada poro
todo tu placer retenido,
exuda gozosamente
cada orgasmo que te provoco.
Porque he venido al asalto,
porque he cruzado las fronteras,
porque en tí deseo cebarme,
porque tú eres mi deseo.

Ahora me voy, hermosa tú.
Descansa tus gozos
en ese lecho de baldosas.
Permite mi retiro de tu piel,
chorreando hasta el escape,
sabiendo, dentro mío,
que hoy y varias veces más,
clamarás mi raudo regreso...


A la musa que va dedicado este poema: Querías un cuento, pero me acordé que ya había redactado este relato hace algún tiempo. Así que mejor hice una poesía. Espero te guste.
Luego subo las ilustraciones.

Friday, July 20, 2007

ACQUAS





Era una de esas noches donde estaba, realmente, sin nada, nada que hacer.
Sin amigas disponibles para farrear, sin familiares para visitar, sin programas buenos en la tele, sin nada.
Ni siquiera algún hombre para salir.
Había llegado hace poco del trabajo. Como un resorte liberado de la tensión tremenda soportado por horas, sentía su cuerpo viscoso, gelatinoso, inerte.
Y un poco transpirado.
Su nariz le advirtió que tales olores debían ser borrados con premura. Una mujer no debía andar por ahí oliendo a estibador.
Fuera ropa.
Mejor así. Ese rígido y acartonado uniforme de oficina limitaba sus movimientos, los que alguna vez aprendió en las clases de gimnasia que tomaba en colegio. A ver... sí, aún podía elevar su pie hasta más arriba de su tórax sin mucho esfuerzo. Aún conservaba la forma. Buena cosa era que le haya perdido la verguenza a su propio cuerpo. Aprender a contemplarlo con la luz prendida y aprender a desearse ella misma. ¡Ella misma! ¡Una semi-auto-lesbi! La sola idea le sacó un par de carcajadas, mientras soltaba brassiere y tanga.
Ups... estaba más transpirada de lo que pensaba. Si la hubiera estado desvistiendo un hombre, de seguro estaría pasando la peor de las verguenzas.
Fuera tantas cavilaciones. Hora de la ducha.
Le había costado sus buenos sueldos el equipo de baño que había comprado. Salido de la mente de algún italiano experto en curvas y pulidos. Una superficie oblonga y larga, con piso rugoso para no resbalar, ducha, duchita flexible y un rostro de animal lobuno en el otro extremo, con la boca abierta para aullar un chorro grueso que llenaría el hueco posterior para cuando deseaba algo más de volumen en que esparcirse. Y el redondeado marco de cristales fascetados que convertía la llana luz de la lámpara en oscilantes arcoiris que resaltaban sobre las negras baldosas.
Le había costado. Pero valía la pena.
Una vuelta entera a la válvula y se apresta a rugir un grupo de hilos violentos líquidos que repicaron con fuerza en la piel aún fría de la chica. Ella suelta un sonido de sobresalto al sentir las primeras agujas gélidas y mueve su cuerpo con rapidez esperando el cambio de temperatura.
Éste llega antes de hacerse rogar.
El calor del agua forma una trenza con el suspiro de placer de ella. Queda un buen rato disfrutando de las cosquillas en su cuero cabelludo del spray furioso trazando líneas sobre sus largos cabellos. El jabón comienza a deshacerse formando un escudo efímero de espuma que va barriendo con todos los rastros polvosos, sudorosos y mugrosos que ella tuviera acumulados en su cuerpo. Y tan rápido como se instaló, desapareció desalojado por el líquido azulino en revolución.
...ahhhhh... esto era el cielo.
El cual se volvió más evidente y luminoso, cuando ella tomó la ducha flexible y dirigió una lluvia milimétrica y exacta sobre sectores escogidos de su humanidad.
Le encantaba la sensación de fuerza y suavidad sobre su seno pulido de esa fluidez cálida. Que hacía, a pesar de lo caliente del agua, fruncir su aréola rósea y despuntar discretamente el pezón. Empezó a imaginar esa suavidad líquida como si fuera una boca, una boca infinitamente delicada, cebándose golosamente sobre sus senos, tal vez no tan grandes como la tonta moda promedio estipulaba, pero tan lleno de sensibilidad y placer. Placer despertado por lo que sería en otro momento una ducha rutinaria.
Una mano hizo dueto con esa boca sin cuerpo, ayudando a succionar, lamer, besuquear los lugares en donde ella más se estremecía. Ni qué hablar que sus pezones estaban duros y tan sensibles que cada nueva lluvia provocaba nuevas humedades y aumentos de temperatura en otras zonas más secretas.
No supo cómo ni porqué, pero la ducha principal volvió a activarse. Esta vez, el agua salió inmediatamente caliente. Caliente en unos chorros, helada en otros, lo que la mantenía entre tensiones y relajamientos a intervalos. Pero ella no había tocado la llave. De la ducha brotaba un agua no solicitada, dotada de una vitalidad tremenda...
Sabía que debía asustarse, cortar con la ducha y salir a ver qué demonios pasaba, pero su cuerpo la mantenía atada por las sensaciones que provocaba el elemento vital en su cuerpo.
Ahora que la temperatura estaba totalmente unificada, ella dejó que su temor incipiente fuera sustituido por una intensa excitación, un sentimiento de flotar en un mar infinito, el cual estaba deseoso de ella.
Y de complacerla en sus deseos más profundos.
Notaba transida de ardor interno que no una, ni dos, sino diez manos acuáticas concentraban caricias, cubriendo de rocío y humedad cada centímetro de su piel. No deseaba ver nada. Sólo concentrarse en lo que su piel le transmitía con cada movimiento del agua rugiente y del vapor que hidrataba su nariz. Y del neutro y delicioso gusto cada vez que abría la boca y miles de gotas bailaban en su lengua y carrillos.
Cuatro manos corrían presurosas por entre su cuello y senos, formando una caricia continua e inacabable, unas áreas eran presionadas y otras lamidas y pulidas. Pero el gusto que sentía por todo eso palidecía comparado con el trato que su espalda y piernas trataban de resistir.
De su cabello brotaba una cascada que tomaba las mismas formas de las curvaturas de su espalda, enviando oleadas de tibieza que su cerebro interpretaba como éxtasis. Pero en vez de saltar sobre su grupa, evitando las colinas de sus nalgas prominentes, como normalmente debería pasar, este amante líquido provocaba que los ríos tibios se arremolinasen y cubriesen sus glúteos, mientras otro traviesa corriente fluía y contrafluía, ensañándose en recorrer la finísima piel de entre su trasero, y dándole, la muy traviesa, tremendos pulsos de electricidad al correr y erosionar sólo las moléculas más superficiales de sus labios, junto al normalmente suave y discreto botón de más arriba, el cual ahora de poder hablar, rugiría como bestia hambrienta.
Hambrienta de más agua.
Ella ya ni siquiera pensaba o analizaba. Todo su cerebro estaba invadido por las ondas líquidas de nirvana emitida por aquel fenómeno extraño e hirviente.
Y toda esa agua formó un pilar que envolvió como un domo a la chica, salvando la nariz, y sin dejar de estremecerla a base de turbulencias, remolinos y burbujeos, fue transportada hasta la parte honda de su ducha.
Fue ahí donde la pétrea cabeza de lobo exclamó un agudo aullido azul.
Ya no era, pues, particulares masas acuáticas las que la envolvían y llevaban a tremendos pulsos de placer, sino un solo ser, que combinaba tibieza y calor, fuerza y ternura, dureza y suavidad, que la amaba de una forma que ningún hombre habría podido siquiera soñar con realizar...
Ella notaba los turbulentos besos de su amante de agua, labios formes un momento, informes luego, y una lengua elástica que encontraba todos los lugares y las formas para enamorarla sólo con esa técnica. Y que ella al quererlos aferrar, simplemente huían por entre sus dedos. Y no sólo esa boca. Las otras decenas realizando los mismos enloquecedores movimientos en todo su cuerpo. Incluso sus dedos más pequeños eran chupados con fruición más o menos intensa, pero siempre deliciosa.
Entonces sintió que a su lugar más recóndito, a su vagina deseosa y famélica, se deslizaba algo como una palpitante serpiente, un falo transparente que tan cariñosamente separaba sus paredes mientras olas en vaivén peinaba su pubis y pulía su vulva; que otro tremendo orgasmo la acometió solamente en ser penetrada.
Ebria ya de este inusitado ente cristalino, se dejó llevar por los vaivenes de su acuático. Nunca había sentido tales sensaciones en su vida, ni cuando ella ya sabía de memoria qué puntos de ella tocar para un rápido ascenso al cielo. No. Esto era otra dimensión. Otra vida. Otro plano. Sólo sentía placer maximizado al infinito. Sólo olía el vapor en volutas en su nariz. Sólo oía el rugido, el salpicar, el chapoteo, el fluir. Sólo sentía el sabor neutro, fresco y tibio a la vez.
Ya había perdido la cuenta de cuántas veces su acuático la había llevado al orgasmo.
Pero el último, fruto del cúmulo de caricias, besos, roces, fluires, vaivenes, turbulencias, burbujeos, remolinos y corrientes, la hizo sublimarse. Su propio cuerpo se disolvió en un géiser hirviente que brotó furioso del plano real y fue a volar como vapor por las nubes y finalmente se precipitó como lluvia infinita....
Ella, sumergida por completo en su líquido amante, sintió un beso en toda la extensión de su piel. Un beso de despedida.
El agua recuperó sus leyes naturales y por su cuerpo laxo fuese escapando.
Ella, tumbada, jadeante, aún no podía creer lo que había ocurrido.
Tambaleante y aún anonadada, comprobó que las llaves estaban cerradas.
Salió de la ducha y la contempló largamente. Sabía que debía sentir miedo y horror por lo padecido, pero el trato recibido de su acuático impedía que tales sentimientos aflorasen.
....Lo iba a extrañar....
PD: Cuenta de agua del mes: 245,63 dólares.
....le había costado....

Saturday, March 10, 2007

FUGA

Un equipo de ingenieros hidráulicos, dos jefes y tres subalternos, uno de ellos novato aún, se dispusieron a arreglar un desperfecto.
El problema consistía en un acúmulo de desechos que se había petrificado en una muy importante red de cañerías que abastecían de agua a la ciudad, y encima que también adjunto a esas cañerías se encontraban importantes cables de luz y teléfono. La falta de denuncia oportuna y la dejadez de la ciudadanía habían convertido lo que hubiera sido una simple tarea de limpiar y cepillar, en un tapón monstruoso que de sacarlo entero, dejaría a la urbe incomunicada y sin servicios.
Fueron llegando a la parte norte de la ciudad, y desde ahí fueron apreciando el problema. Estaba grande, y la compactación de los desechos haría muy difícil la extracción manual sin comprometer estructuras de corriente o teléfono. Así que idearon un plan.
El primer jefe, al examinar la plasta de basura, se dio cuenta que podía hacerla descender a las zonas más profundas de la red de alcantarillado. Con eso, iría liberando paulatinamente los tan importantes cables de luz y comunicación que alimentaban la ciudad. Y teniendo la central eléctrica principal y la compañía telefónica en el mismo norte, ese procedimiento debía ser delicado y minucioso.
Así pues, comenzó. Siguiendo las órdenes de su jefe, los subalternos agarraron sus herramientas y mediante chorros de agua a presión, espátulas, barrenas y cosas así, fueron liberando paulatinamente los cables en cuestión y el acúmulo empezó lentamente a descender. Ocurría que a veces una cañería pequeña de agua no resistía y empezaba a soltar chisguetazos de líquido. El jefe sin inmutarse, aplicaba los parches metálicos necesarios y continuaba.
Llegó el momento que la mayor parte del plastón de basura compactada había sido desprendida de los importantes servicios de agua y teléfono. Habían pasado unas tres horas desde que los hombres empezaron a trabajar. Era la hora que interviniese el segundo jefe, con la segunda parte del plan.
Consistía éste en una estrategia atrevida: Con la basura descendida a la parte más baja de las redes de alcantarillado, se iba a abrir un boquete en la pared que separaba un viaducto subterráneo del sistema de ductos de la ciudad. A través de ese boquete se iba a ir extrayendo el cúmulo de basura a pedazos, recolectado en camiones, y a través del viaducto, llevarlo fuera de la ciudad.
Mediante martillos neumáticos, sierras enormes y maquinaria pesada, un enorme pedazo de la pared del viaducto fue desprendiéndose y se colocó a un lado. Ahí pues estaba el responsable de tantos problemas. Con confianza empezaron a atacar entre todos, jefes y subalternos, ese elemento contaminante. Pero había estado mucho más compactado de lo que pensaban, llegando a tener que usar fuerza bruta extrema para poder arrancar hasta el último pedazo.
De pronto, un pedazo muy resistente de basura, que resistía formidablemente a los esfuerzos de arrancarla de su ubicación, salta en pedazos en vez de desprenderse. Uno de los jefes revisa los pedazos y da la obra casi acabada. Es momento de que se reestablezca el servicio de agua potable de la ciudad. Vuelven a colocar el pedazo de pared sobre el boquete creado y se sella el agujero. Habían pasado 6 horas y media.
Mientras iban caminando de regreso a la oficina, uno de los subalternos empieza a escuchar un ruido extraño. Chapoteos. Al mirar hacia abajo, ve asombrado que un par de dedos de agua invadía el antes seco viaducto, y que aumentaba paulatinamente. Da la voz de alarma y todos echan a correr a toda velocidad al sitio de donde estaba el boquete.
Demasiado tarde.
La pared que había sido reparada empieza a fragmentarse y a soltar inmensos chorros de agua, incrementando la fragilidad y destruyendo más y más la pared hasta que finalmente colapsa. Los hombres con el agua casi al cuello, se dieron cuenta de lo que había ocurrido. El último pedazo de basura, que había sido fragmentado, estaba tan adherida a una importante cañería de agua que provocó una fuga inmensa, y no fue notoria hasta cuando se reanudó el bombeo de agua.
Ahora nadando para salvar sus vidas, los hombres lograron llegar hasta una escalinata que conducía a una de las entradas de alcantarillado. Al haber sido arrastrados por el agua, se encontraban lejos del lugar del incidente, y sus aparatos de comunicación estaban estropeados por el agua. Entonces se acordaron del sitio donde empezaron a trabajar y se estremecieron de horror. El agua, si inundaba el sitio donde recorrían los cables de luz y teléfono ocasionaría un colapso de todos los servicios, y por ende, la ruina de la ciudad.
Agarraron, casi secuestraron un vehículo y apretando el acelerador al máximo se dirigieron al area norte de la ciudad.
Fue allí donde sus peores temores se confirmaron. El agua, rugiente y violenta, hizo un corto circuito que sobrecargó e hizo estallar la central eléctrica, amén del irreversible daño a la central telefónica. Esa masa enorme de basura, a pesar de haber sido destruida y llevada lejos, había ganado.
La ciudad fue evacuada y declarada en emergencia.


Ahora, sustituyamos la ciudad por una sola persona, las cañerías por los vasos sanguíneos y la central eléctrica y telefónica por el sistema nervioso. La bola de basura por un tumor en la base del cráneo y el gran boquete del viaducto por la separación del maxilar superior izquierdo.
Ya se hicieron la idea, eh?... Sí, eso me pasó el lunes. 6 horas y media metido en quirófano y lamentablemente, el paciente no sobrevivió.