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Wednesday, October 14, 2009

El Piropo Eructado


Instalo la rutina. Una orden, arrimar la silla, calzar mi trasero en ella, verter líquido en un vaso opaco y rasmillado, y esperar a que aparezcas.

No me hace gracia la espera. Así que tomaré estos segundos, estos minutos largos como pedo de culebra y los tejeré; formaré una sábana de instantes que abrigarán nuestros cuerpos desnudos, enlenteciendo cada fricción, cada contacto, para volver lo inmediato e impetuoso, en parsimonioso y muy palpable.

Al fin apareciste. Ahí, sentada con ojos vacíos esperando al siguiente que te llene de algo físico, de que satisfaga tus elementales necesidades. Yo tomaré ese vacío de tus ojos, que hasta dentro de tu alma se adentra, lo sé bien, e iré vaciando por esa negrura un montón de palabras hermosas, cada una lanzando chispitas que irán rebotando por esas paredes roñosas y cubiertas de telarañas, para adornarlas igual que un arbolito navideño. Y cuando toda esa hondura sea llenada por esas chispitas, sé que de tus ojos saldrá un brillo tal que podrá opacar hasta las crudas rayas multicolores que cruzan este espacio sin cesar.

Esos rayos que bailan al son del motor incrustado en el techo. Mi mano pelada los atrapará y elaborará para ti artesanías nunca vistas, que ni el magnate ese, que sale por la tele y chilla por ser presidente, podrá comprar. Joyas dignas sólo de ser lucidas en tu piel blanquita, lechada para el piso, piel que por tanto rato he deseado tocar no sólo con mis dedos. Mis dedos que aferran este vaso sucio lleno a la mitad de refrescante amargo helado.

Pues yo cambiaré esta bebida con aspecto de meado y la convertiré en lo más fino que pueda salir de una licorería. Esas botellas pulidas y llenas de nombres tiro sabiñon, shanpan bru, yoni guolker, estoy tan seguro que esos sabores serán dignos de tu paladar. Para que nunca más tengas que aceptar sorbos de vasos babeados, que bebas por placer no por obligación del dueño del local; ni que tengas que aguantar esas manos sudadas en tu cintura, ese olor a chivo que se desprende de tantos de estos malparidos.

No señor, yo iré recogiendo estas pestilencias, las arrancaré de tu nariz dolida, y los volveré perfumes, sean de flores de jardín, de esos frascos y botes carísimos que traen de Europa, de la yoni, de tanto lugar lleno de plata, para que te sientas feliz, la reina que eres. Reina de mi vida y mis días. Mamita.

Haré un trono digno de ti, sacado de esta madera descascarada y florida de astillas que a veces se me clavan, sea en mis manos, sea en mi nalga, que igual ese dolorcito se pasa nomás con verte. Y no sólo un trono haré con todo este palo viejo, haré un castillo, un enorme palacio para que vivas feliz por siempre junto a este Rey que atenderá todos y cada uno de tus caprichos. El castillo lo tendrás limpito el día entero, no te preocupes por los sirvientes, de toda esta caterva de giles voy a hacer tu séquito de criados. Ni uno de ellos se atreverá a posar ni siquiera la mirada en ti, porque uno a uno les sacaré los ojos con mi llave maestra y mágica, la que ajustará todo lo que ande mal, todo desperfecto. Ellos, ciegos y felices de servirte, no dejarán una mota de polvo en todo el palacio.

No como este piso asqueroso, pegoteado de gargajazos, cenizas de tabacos, lodo de botas, biela derramada, que ese trapo puerco del cuidador no termina nunca de sacar. Toda esta mugre, todo este sucio, lo voy a destilar y de él sacaré pájaros cantores, mil y uno, para que te despierten a piares por la mañana, alegren tu almuerzo y te arrullen a la hora de dormir. Los pajaritos te llevarán en sus lomos, sé que no pesas mucho, junto a mí, y en esta alfombra aleteante, cruzaremos el cerro, nos iremos largo, largo, a buscar las ciudades más bonitas, y con las que más te gusten las aplanaré y haré un álbum para que tu gozo al ver el agitarse de sus ciudadanos, cada detalle al milímetro, todas sus luces y sus humos. Y todo esto será de ti. Escucharás el ritmo vivir de toda este montón de manes, muy por encima de ellos.
Yo ahora soy forzado a oir este estruendo de tambores, trompetas y voces cantando a las sábanas mojadas, al vencastígamecontudeseosmas, al pequeño motel donde no exista el reloj, a la gasolina que a no se qué hembra le gusta. Nada de esto es digno de ti, mi reina.

Voy a licuar y a amasar todos estos sonidos vulgares, incluyendo tanta patanada que ha de caer sobre tus orejitas preciosas, como toda tú, y la voy a convertir en poemas, ni ese pana de Neruda podrá sacar algo igual de conmovedor. De este caldo sucio haré que salgan chorros de palabras que se dedicarán sólo a alabar tu hermosura, a decirte cuánto te tengo en mi cabeza, lo señor que me sentiré si decides venirte conmigo. En ese momento seré el emperador sobre todos estos pela...

- Señor, ya lleva siete botellas. Va a pedir otra o quiere cancelar de una vez?

Puta madre, la plata salió justa. Esas moneditas que medio suenan en mi bolsillo las quiero convertir en miles, en millones, para comprar felicidad así sea de sobre, así sea falseta, aunque sea para poder adquirir unos minutos junto a tu lado, que siempre que vengo con lo justo para ti, se me va en este trago maldito. Y ahora te veo sonreír, levantarte y meterte nuevamente en tu cubículo con el rellenador de turno. Saldrás más vacía que antes, lo sé.

Te pido un poquito más de paciencia, mi reina. Sólo eso hasta que finalmente puedas darte cuenta que existo.

Mis pasos van equivocándose sobre la recta hacia mi casa, mis oídos sólo oyen mi canturrear desafinado y mi mirada se eleva y recorre la gigantesca panzota del pez que va lentamente nadando entre las nubes y echando sombra a mis ansias, desvaneciendo mi momentánea alegría.

Sunday, November 02, 2008

¡¡Viejo Lucho!!



Bueno, ya he terminado lo que tenía que hacer contigo, bonita.
Manitos y piernas bien atados con cabuya y un trozo de cinta de embalar sobre tu boca. Sólo cubierta por tu camisola y tu calzonario rosado.
Mejor que estés agitada y sudorosa, es justo como deseo que te vea Viejo Lucho. Y ahí está. Llegando puntualito a su casa a medianoche, cuatro horas extra luego de salir de la gerencia de su empresa y dirigirse a frecuentar las niñas malas del 1-2-2 hasta que cierre. Y tras eso, sus sorbos de whisky en las rocas, hasta levantarse con magnaminidad, diciendo que le esperaba su "aceitunita" y no podía dejarla esperando. Aceitunita. Tal vez por esa piel que no necesitaba aderezos algunos. Apodo más gil.
Ya parqueó el carro y desde la ventana puedo ver lo vacilante de sus movimientos, cómo le tiembla la mano para atinar la llave en el ojo de la cerradura, las eses que dibuja con su caminar. Se volvió a exceder en sus copas. Viejo Lucho. Tan mudo que es.
Hora de mi entrada.

Me descuelgo del balcón que corona la bien amueblada sala y toco silencioso el piso alfombrado. Igual si no lo hubiera estado, no me habría escuchado Viejo Lucho. Esa costumbre de sacarse su aparatito para sordos apenas cruza el dintel de la puerta... Voy a cinco pasos atrás de él riéndome para mis adentros al verlo tropezar con la mesa, o cuando truena un soberano pedo que aromatiza toda la cocina. ¿Otra vez de buffet, Viejo Lucho? Es que no aprende.
Prende la luz y observa extrañado la mesa con dos botellas vacías y un pollo asado devorado casi en su totalidad. "Esta aceitunita, algún antojo nocturno debió tener... ¿pero casi todo el pollo? Jesús, como come esta chica" farfulla pastosamente. No seas cojudo, Lucho. Ella no podría avanzarse tanto. Eso sí, te gusta lo bueno. Ese pollo estaba de lujo. Y no es hasta cuando revisa las botellas cuando empieza a involucrarse realmente en mi acto. "¡Pero si esto es tinto gran reserva! Y ella no prueba alcohol ni rogando. Eso quiere decir, quiere decir... que aquí está..." Le interrumpo la frase apagando la luz de la cocina lo que lo hace volverse de un salto. Bueno, de lo que su corpulencia permite.
"¿¡Quién..!?"

Al momento de volverse, agarro sus anteojos culo de vaso y me poso al frente del tipo. Está tan cegato que a menos de un metro no me distingue un carajo. Y me empiezo a reír. "¡Tú! ¡Otra vez tú, maldito gandul, escoria, basura, bribón!"
Viejo Lucho tiene una cara digna de tomarle una foto. Las cejas arqueadas hasta la nariz, los acuosos ojos de chancho echando chispas de las iras, apretando las mandíbulas tan duro que hasta logro escuchar cómo se resquebraja una de sus dentaduras postizas. Un cague está. Ahora se me lanza encima para atraparme, pero aire es lo que atrapa, al hacerme a un lado y patearle la nalga al mismo tiempo, con lo cual pierde pie y se da de cabeza contra la refri. Un buen golpe fue, deduzco, al oír cómo se derraman y caen varios contenidos del papazo.
No más no te me desmayes, que recién estamos calentando, Viejo Lucho.
Así que acomedido, lo pongo en pie y le bato unas palmadas en la calva y los cachetes. Sale de su aturdimiento y ruge con unos gallitos incluidos que me hará pedazos con sus propias manos. Si me alcanzas, claro que sí. Salgo corriendo en dirección a la sala sin apurarme mucho. Quiero que Viejo Lucho vea mi difuminada silueta alejarse y que por lo menos vea qué dirección tomo. Ahora en la sala, veo al iracundo anciano armarse con un paraguas y arremeter en mi dirección. Sólo es de moverse un segundo antes y vuelve a estrellarse, esta vez contra su minicomponente de 1600 dólares encendiéndolo por el impacto. Suena la clásica cortavenas con tostito. Un gusto musical al huevo, Viejo Lucho. Mientras recarga su dosis de ataque, yo saco su cd, se lo parto en la calva para volverlo a sentar y meto unito que conseguí por allá en mi barrio del apóstol apocalíptico. Suena un rock del bueno.
Claro que el vetuco se lleva las manos a los oídos por el volumen al máximo de Simphony of Destruction de Megadeth y convoca a Dios Todopoderoso que baje a callar a el blasfemo y hereje de mí. Como si Diosito Sánchez no tuviera mejores cosas que hacer, Viejo Lucho.
Ahora sí, con la buena música ambientando la escena, permito que mi adversario intente barrer el suelo conmigo. El abuelo hace presa y mientras chilla insultos diversos descarga paraguazo tras paraguazo hasta destrozar éste. Doy un chiflido mientras pelo una banana. ¿Qué mal te hizo la pobre percha con tu abrigo? La letanía de maldiciones contra mí, mi familia y su propia ceguera casi acalla los acordes de Mustaine. Hay que continuar. Me adelanto al Viejo Lucho que seguía profiriendo sus insultos, y le sueno otro palmazo en la calva. Con la mano sobre ésta y rojo de las iras, el viejo sale a la carrera viéndome subir las escaleras. "¡No, pedazo de basura, eso sí no te lo permito, que te vengas a meter con mi Aceitunita!" va reclamando mientras sube trabajosamente las escaleras. Irrumpe en la habitación y ahoga un grito al ver a su "aceitunita" atada de pies y manos y semidesnuda. Salen algunos sonidos guturales de su garganta mientras rebusca en su closet y extrae una escopeta, de esas de cazar venados en la montaña.
Ups, se puso tenaz la cosa.
Viejo Lucho gira y gira furiosamente la cabeza en busca del desecrador de su casa y su hermosa mujercita, mientras rastrilla una y otra vez la escopeta. Así la va a dañar, este huevas. E insisto, tan huevas es que ni se le ocurre subir la cabeza y ubicarme parado sobre el dintel de la puerta. Así que mientras la "aceitunita" empuja unos "mmmff, mmmpppff" por la cinta de embalar, doy un gran salto, caigo frente a Viejo Lucho y en lo que dura la estupefacción de su sorpresa, le arrebato la escopeta y con la cacha le percuto los testículos. Claro que tomé la precaución de apagar la luz con mi pie antes de saltar. Para que no me vea la cara, tan cerca. Pero yo sí puedo ver el cambio radical de la expresión de su rostro a un rictus de dolor y soltando un SOL mayor en octava escala, que podría romper un cristal de lo agudo que lo chilló.

Doy un beso burlón sobre la calva de Viejo Lucho, le estampo dos palmazos más y salgo breve de esa casa en una exclusiva urbanización al norte. Ya saltado la tapia oigo los juramentos de Viejo Lucho que me matará y súbitamente algo me preocupa, como que me he olvidado de algo. ¿Qué fue lo que era...?
El largo alarido y una serie posterior de golpes y rebotes me lo recuerdan.
La cáscara del guineo sobre las escaleras.
Esperando sinceramente que Viejo Lucho no se haya roto el cuello en esa caída, tomo un taxi y me vuelvo. Misión cumplida.
......
Llego justo 2 minutos antes de las 7:30 a mi trabajo, y escucho un alboroto en las oficinas de mi jefe. Abro la puerta y saludo respetuosamente. Viejo Lucho, con un brazo en cabestrillo, la calva aún enrojecida y con otros cardenales en la cara está explicando a sus colegas y subordinados la forma brava y heroica en que repelió a un truhán que violentó su casa, maniató a su "aceitunita" y se intentó beber su mejor vino. ¡Pero no! Viejo Lucho luchó como un león, contra el inicuo ratero y malhechor, amén de sus cuatro cómplices que se unieron en cobarde y desigual batalla. Pero él con sus hercúleas manos y un paraguas logró ponerlos pies en polvorosa tras una ardua lucha.
Mientras las alabanzas y los cumplidos llovían sobre mi jefe, se percata de mi presencia.
- Muchacho, es lo que cualquier hombre que se dé a respetar haría. ¿No lo crees así?
- Completamente de acuerdo, ingeniero... - iba a decir algo más pero suena mi celular. Un mensaje escrito. Viejo Lucho me observa despectivo y me ordena apagar esa cosa escandalosa. Al alejarse voceando sobre la falta de virtudes de estas nuevas juventudes, abro el mensaje y leo:
"Lo de ayer estuvo fabuloso, mi amor. Espero que lo repitamos prontito, sólo que quiero que te asegures de no apretarme muy duro... me dejaste marcas. Te espero ansiosa, amorcito. TQM, tu Chiquis"
¿Lo ven? Ése sí es un apodo cariñoso para una mujer...

Tuesday, September 02, 2008

Hombres y lágrimas (otro post para hombres)

NOTA ACLARATORIA: Este post habla de cuando los HOMBRES (léase machos alfa repletos de Charm, Glam y Porn) enfrentamos situaciones que nos hacen derramar el amargo llanto. Por tanto, estos maricones de mierda no están incluidos:

...aaayyy... mis margaritas están soltando sus pétaloooosss...buuuuhhh voy a llorar... buuuhhhh... quiero a mi novioooooo.....





(Ejem)
Ya una vez lo dijo Trespatines: "Cuando llora una mujer, llora el sol y las estrellas. Cuando un hombre llora, ¡tiembla el mundo!"

A casi todos nosotros nos han criado con frases como ésta:
" No llores que pareces niña"
" ¡Aguántese como varón carajo!"
" Viiiisaaaa llorooonaaa"
" LOS NIÑOS NO LLORAN"
..y así, tuvimos que guardarnos las emociones, pensando siempre que el llanto es asunto de mujeres y afeminados. Claro, es que una cosa es el que por cualquier cosa se va de moco (ver más arriba, o más claro, no ver) y otra es discriminar el momento justo para soltar toda esa agua por los ojos.
A veces tienen que pasar años para poder aprender nuevamente a llorar con criterio.
En mi criterio, hay ciertas situaciones para que un hombre justifique el derramamiento de una, varias o una cascada de lágrimas. Sin perder su masculinidad ni nada. Si ustedes, señores lectores, conocen otras razones, ahí me apoyan.
1. DOLOR.

Para que este chepo llore, debe tener un par de toneladas de dolor encima.
Una desición que parta el alma, la muerte de un ser querido (padres, hermanos, ni se diga hijos), cuando perdemos a un pana, todo eso puede desgarrarnos por dentro. Y está plenamente justificado pegarnos el moco respectivo. Dolor físico no menciono porque muchos de lo curtidos un par de latigazos no les hace ni cosquillas. Es al dolor interno lo que me refiero.
2. VICTORIA O DERROTA:

¡¡Ganamos el campeonato mundial carajoooo!! ¡¡Honor y gloria!!!
Valen bien pegarse su emisión de agua salada por los ojos si logramos llegar a una meta que casi todos nos decían que era imposible llegar, o cuando recogemos los frutos de nuestro esfuerzo frente a una multitud vitoreadora. Y también cuando pensando que estamos ya con la presea o el reconocimiento en la mano, se nos escapa y quedamos como la paloma. Y el macho alfa, luego de llorar un poco por su derrota, se levantará y doblará su esfuerzo. O se abrirá a buscar otros campos.
3. AMOR.

Esta es la imagen ULTIMATE del que llora por esa mujer que ocupa su wacho al 100%...
No, mijitas.
Los hombres tenemos sentimientos. Los hombres de verdad. El reguetonero sólo quiere "meter el conejo". Los hombres de verdad sabemos cuál es la mujer que nos administra el corazón, la que nos tiene pensándolas día y noche y que la vemos en cualquier puta imagen donde sea. Y los que amamos con pasión salvaje, somos los que más nos duele cuando ella nos da el corte o la vemos en brazos de algún pelamazo que no vale ni la centésima parte de nuestro pelo quinto de la arruga sexta de nuestra bola izquierda. Y entonces, sea cuando recibimos la puñalada, o cuando nos acomenten los recuerdos, nos vamos de moco. Sobre todo si hay panas y algo de whisky en qué apoyarse.
Y qué mas queda sino aceptar que este lobo salvaje también soltó su amargo llanto por esa mujer corta de vista una noche diciembrera, que afortunadamente fue sostenido por dos buenos panas. Amar con el alma puede doler. Y mucho. Y también lo hizo al perder a un gran amigo que lo acompañó incondicionalmente por 14 años. Su fiel perro runa y macho alfa de su barrio.
Así que ya saben señores, no se averguenzen cuando la situación amerite y tengan que llorar. Un llanto sincero vale más que cualquier torrente acuoso fucsia-negro emitido por alguno de esos lamedores de poster de Pxndx.


En otras palabras, esto.

Sunday, August 24, 2008

Hotel California

POST 1: HOTEL CALIFORNIA

"Ten cuidado con lo que deseas, puede que lo consigas"
Refrán antiguo.

Febrero 13, 2012.
Simplemente no aguanto más.
Mi trabajo en este hospital me ha llevado a un estado de stress casi insoportable. Lidiar con pacientes poco colaboradores, tragarme los comentarios lesivos de colegas, hechos en mi frente y a mis espaldas, los más hirientes a mis espaldas. Superiores incompresivos y tiránicos que sólo buscan eficacia perfecta sin importar qué consecuencias traiga. Un sueldo magro, paupérrimo, que me impide poder salir de este entorno. Hoy ha sido un día espantoso, más que el promedio. Dos comatosos terminales ingresados casi a la fuerza de chillidos y gritos de una tratante que quería que fueran investigados de sus patologías. Dos personas casi muertas, por Dios, eso era encarnizamiento. Pero ese razonamiento la gorda tratante se lo pasó por el sector más hediondo de su cuerpo. Se ingresan porque se ingresan. Y punto. Y yo, el tonto útil, a hacerme cargo de sus vidas mientras durasen. Y pobre de mí si llegaban a fallecer. Tuve que literalmente enchufarlos con cables, sondas, sueros y marcadores, prolongando sus agonías, alargando una vida sin sentido ya, retrasando la piadosa muerte.
No era justo. Ni para ellos ni para mí.

Febrero 15, 2012
Si sólo fuera el trabajo lo que me atosiga, podría pasarlo. Mas tengo otra espina, corrijo, punzón, en el costado. Y lo que más me aflige. Mi propia familia. La mujer que una vez juré amar el resto de mi vida, es solamente un pilar de desdicha, reclamos, frustraciones y amargura. Luego que nacieron los gemelos, ella tuvo que renunciar a su trabajo para criarlos. Un trabajo con buenas expectativas a mediano y largo plazo. Y ella, ambiciosa y visionaria, nunca aceptó ver sus sueños derrumbarse a punta de gripes y fiebres nocturnas, peticiones de atención, ruego de mimos y travesuras imparables. Claro, ella los ama. Adora a nuestros hijos. Pero es contra mí que dirige todo su veneno y frustración. Ya prácticamente llevo dos años sin tener sexo con ella. No me desea, me rechaza. Se ha vuelto una extraña durmiendo en mi cama.

Febrero 18, 2012.
Hoy mis dos pacientes, que había logrado mantener vivos con esfuerzos espartanos, se han complicado ostensiblemente. Esos malditos exámenes no están listos aún, y la tratante ha logrado hacer recaer todas las responsabilidades de ellos sobre mí. Maldita sea, odio a esa zorra. La odio. Deseo tanto coger un escalpelo olvidado de algún quirófano y seccionar ese gordo cuello, ver correr esa roja sangre mezclada con glóbulos pequeños y dorados de su propia grasa. Y reírme, reírme viendo cómo se le escapa la vida por su yugular y su carótida cortada.
Y algo es seguro. Estos pacientes no sobrevivirán mucho tiempo, por más que me esfuerce.

Febrero 19, 2012.
Hoy tuve una violenta discusión con mi esposa. Los niños estaban enfermos y ella había pasado el día entero, dejándolos descuidados, para buscar un nuevo trabajo. ¿Y si hubiera pasado algo? ¿Y si a los niños les hubiera atacado alguna complicación? Nada de eso le entraba a ella ahora. Volvió al archivo, al historial, y volvió nuevamente a echarme en cara que mi deseo sexual y mis espermatozoides fueron los culpables de su fracaso como profesional.
Salí casi partiendo de un portazo el frontal de mi casa.
Ya en un bar, echaba mis problemas dentro de un vaso de whisky para esperar se disolvieran en ese fluido dorado ambarino. Pero soy un iluso. Claro que no desaparece. Bebo y bebo desesperado hasta que mi cénit oscila como para irme redondo al suelo. Ya apoyado en la dura y pegajosa losa, veo un torbellino de letras formarse lentamente frente a mis ojos en un trozo de papel.
"¿Harto de todo? ¿Los problemas lo agobian? Busca paz duradera y continua? Venga con nosotros. Una vez que entre, estará gozando siempre, garantizado! HOTEL CALIFORNIA".

Febrero 21, 2012
Lo que tenía que ocurrir, ocurrió. Una insuficiencia renal fulminante y una sepsis generalizada puso fin a esa incongruencia llamada vida de mis dos pacientes. Montones de bocas escupiendo preguntas y amenazas, ojos llorosos y rabiosos perforándome por todos lados y montones de índices queriendo hundirse en mi cabeza y pecho fueron el agradecimiento que recibo por todos estos días de trabajo indetenido. Fui llamado a la direccion médica. El anciano director era Dios en ese momento juzgando a fuego y azufre a una mísera alma descarriada. Mi carrera fragmentada, explicaciones a cosas inexplicables y ominosos pronósticos entraban a mis oídos pero mi cerebro no las procesaba. Sólo veía a la miserable y gorda tratante tras el director, sonriendo estúpidamente. Ella fue. Ella fue. ELLA FUE. La sentencia de mi sueldo recortado un tercio y la grosera "exhortación" de ella a no ser tan estúpido y preocuparme "algo siquiera" por mis pacientes detonó mi furia. Atrapé ambos cuellos y el más frágil, el del anciano, sucumbió con facilidad a mi presión sobre su tráquea. En lo que duraba el alarido proferido por la secretaria del director y su llamada a seguridad, liberé al viejo, agarré la cabeza de la odiada colega y la reventé contra un panel lleno de premios y reconocimientos, para luego lanzar ese cuerpo obeso y sangrante los cinco pisos del hospital. No me quedé a ver cómo se convirtió ella en una plasta blanco roja adornada con dientes, fragmentos de hueso, jirones de carne y tela y cabellos.
Aún no me atraparon, pero tenía que ir con mi familia. Y al llegar a casa, mi esposa no estaba ya. Ni mis hijos. Alguien se tomó la molestia de informarle que su marido, el mediocre, fracasado y causante de la caída de su brillante carrera había matado a sangre fría al director del hospital y a una tratante.
Me quedé solo. Un fugitivo. Un asesino. Ahora para la prensa sólo soy eso.

Febrero 28, 2012.
Estoy al borde de la locura y de caer desvanecido por el cansancio. Mi auto se quedó sin gasolina hace dos días, y con los policías mordiéndome los talones, no he parado de caminar por una desértica llanura. Sin sueño, sin agua, sin alimento. La boca me sabe a tierra y los pies me arden por las enormes ampollas en las plantas. Sé que unos pasos más y caeré sin vida. Y antes de darme cuenta, estoy bordeando una carretera. Soy nuevamente un fácil blanco para las escopetas de los que buscan mi cabeza. Pero necesito descansar. Comer. Beber. Mis instintos superan mis miedos. Estoy dispuesto a meterme en cualquier cosa que huela a refugio. Y éste se presenta. Un caserón enorme, de ladrillo, frente a una parada de bus, rodeada de desierto sin ninguna otra casa rodeándola. Grande y acogedora. Como para traer a mis niños. Mis niños. Un hipo de llanto me sacude al recordarlos. Los extraño. Hasta a mi mujer. Tal es mi deshidratación que no suelto lágrimas. Veo la entrada adornadas con letras de hierro negro.
"HOTEL CALIFORNIA
Bienvenidos"

Mis fuerzas duran lo bastante como para traspasar el dintel, exhalar un "auxilio" y desvanecerme....

Marzo 10, 2012.
Por lo menos eso dice la fecha en mi reloj. No veo policías con sus revólveres apuntando. Ni tinterillos de prensa tratando de obtener declaraciones. Ni conocidos míos, llenos de oprobio y verguenza. Nadie. Sólo un calmo silencio, el frescor de las sábanas de algodón sobre un colchón barato que llena un armazón de cama hecho de madera. Y ese conjunto en una pequeña habitación. Con apenas lo justo para considerarla acogedora. Un candelabro con una vela llameante. Mi ropa yacía pulcramente planchada y limpia. Me examino y me doy cuenta que no estoy más deshidratado, ni sucio, ni barbado. Al vestirme recupero la imagen civilizada y pulcra que hasta hacía poco ostentaba. Una amplia ventana cubierta con cortinas espesas impide recrearme con el panorama desértico del que no habia podido disfrutar.
Debería tener hambre, pero no la tengo. Ni sed tampoco. De repente recuerdo que me están buscando. Así que decido escapar, pero la ventana no se abre. Ni usando todas mis fuerzas logro mover el armazón de la ventana. Tampoco veo seguros ni candados especiales. Incluso al mover las cortinas, veo que también hay cubiertas por fuera. Decido no intentar quebrar el vidrio. Tal vez lo haga luego.
El cansancio llega pronto, así que me tumbo en la cama y vuelvo a dormir profundamente.

Marzo 13, 2012.
Esto es realmente extraño.
En estos tres días, siempre despierto desnudo, limpio, afeitado y con mi ropa planchada al lado mío. Al principio el temor de que me reconocieran impidió salir de mi habitación y buscar alguien con quien conversar. Otro punto es que mientras se gastaba mi energía diaria, no sentía hambre ni sed. Era como si me drogaran mientras duermo, o si me alimentaran indirectamente de algún modo ajeno a mi consciencia. Abro la puerta y me recibe un interminable pasillo con algo que parecía ser un jardín al fondo.

"Sea ud. bienvenido, señor..."
Una cálida voz me hizo volverme de un salto. Una hermosa mujer, vestida de camarera, me sonreía calmadamente.
- ¿Quién es usted?
- Me encargo de satisfacer sus deseos, mi señor. Puede llamarme Tiffany. - dijo en un servil y delicado tono. La calma, la quietud y la belleza de Tiffany me hicieron preguntarme si estaria ahora en el cielo... o en el infierno.
Mientras me mostraba el resto del hotel, veía otros hospedados. Todos vestidos elegantemente, unos jóvenes y plenos, otros, muchos otros, ancianos y macilentos. Pero por alguna razón, sus miradas hundidas y apagadas. Como faltos de motivación, de pasión. Mis saludos hacían efecto en apenas uno que otro que limitaba a contestar con un movimiento de cabeza.
- ¿Qué les pasa a ellos, por qué se los ve tan alicaídos?
- No es eso, mi señor. Están experimentando la más suprema y completa PAZ.- Esta palabra fue vocalizada con un raro tono, casi metálico. Decidí no indagar más. Tras recorrer el hotel y conocer todas sus instalaciones (sala de juegos, de bailes, jardín, piscina cubierta, etc) decidí volver a mi cama. Tiffany se despidió ceremoniosamente.

Mayo 15, 2012.
Es la fecha que he logrado calcular, pues mi reloj agotó su batería y sólo es un pedazo de metal inservible. No lo niego, he probado continuamente las instalaciones del hotel y me ha encantado. Inclusive Tiffany me ofreció su encantador cuerpo cuando me lo apeteciese. Pero con todo este placer casi forzado, me he dado cuenta que he dado la espalda a mis responsabilidades y mis culpas anteriores. Y que mi familia ha de estar en algún lado, buscandome quizá. Y ya me estoy asustando. Sólo placeres y paz sin ninguna obligación, ni necesidad me parecía ilógico. Y lo más intranquilizador. Me doy cuenta que no he probado bocado ni bebida en este lugar, ni que he sufrido de hambre y sed. Como si secretamente me nutriesen cuando duermo. Cada cierto tiempo se celebraba una especie de festival de baile en el amplio jardín, donde el anfitrión era un campechano hombre vestido de capitán. Así que cuando se dio el nuevo festival fui con ese capitán a preguntarle el porqué de muchas cosas, así como una buena copa de vino.
- Ah, no hemos tenido tal espíritu desde 1969, muchacho! - masculló riendo. Pero me complació. Bebí como un camello botella tras botella, mientras en un esfuerzo por recordar estar borracho pedía a gritos algo de comer. El capitán batió palmas y un grupo de mozos trajo un animal asado. Yo, en mi éxtasis por meterme cosas a la boca, sean líquidas o sólidas, no me interesaba saber si el animal movía sus extremidades y chillaba mientras le arrancaba pedazos de carne y los masticaba con glotonería enfermiza.

...diciembre... eso creo...
Prácticamente he perdido toda noción del tiempo en esta larguísima estadía en el Hotel California. No puedo escapar, todos mis intentos han sido vanos. Los cristales no se rompen, no llego nunca a la puerta de salida, como si el pasillo a la entrada se alargase infinitamente, no hay un resquicio, una hendidura, nada que me permita salir. Estoy realmente atrapado y forzado a vivir en paz. Me percaté de esta realidad tras un espantoso descubrimiento, donde por fin logré ver una ventana que daba al exterior y pegarme a ella para ver por un rato el mundo que escogí abandonar, y vi un hombre en la parada de bus.
Completamente quieto, parado, con la cabeza volteada a la izquierda como buscando algo. Y lo que buscaba lo tenía cerquita. Una moneda de 50 centavos, que había caído de su bolsillo. Y que se encontraba suspendida en el aire, en un giro congelado, tan quieta como su dueño.
Fue cuando comprendí que no sólo estaba atrapado en el espacio, sino también en el tiempo. Fui desesperado a buscar a Tiffany, al capitán, cualquiera, a preguntar quiénes son ellos, qué es este maldito lugar. Y fue Tiffany la que me lo respondió.
- Somos víctimas de nuestro propio hacer. Estamos atrapados, y lo estaremos por siempre. Nuestro objetivo fue otorgar paz y calma a todo aquel que ingresara a nuestro hotel. Y se lo damos. Lo apartamos del mundo que conocemos, complacemos todos sus deseos y caprichos, hasta que sus pasiones y anhelos se apagan, se desvanecen. Sólo ahí se alcanza el estado de paz perfecta, donde permanecerán hasta que sus cuerpos mueran. Es una auténtica bendición, en verdad... - me susurró viéndome con sus ojos llenos de artificial vida.
- Relájate - me dijo con voz cavernosa el capitán.- todo lo que oyes es verdad. Estamos programados para complacerlos y recibirlos. Puedes entrar en el momento que desees, pero nunca podrás salir...

...en algún momento de mi existencia...
Mis deseos, mis pasiones, mi anhelo de escapar. Todo se ha desvanecido como un soplo de humo. Décadas y décadas de permanecer en este hotel me han vuelto un ser de apatía absoluta. Vivo, en paz perfecta. Mi único remanente de sentimiento es cuando me acerco al ventanal que da al mundo exterior y observo al hombre, quieto, sin moverse. O más bién, moviéndose a una velocidad infinitamente lenta. La moneda de 50 centavos ha dado dos giros más acercándose lentamente al suelo.
He calculado que para cuando la moneda llegue finalmente al piso, mi cuerpo se habrá convertido en una pila de huesos y polvo. Y aquí estaré, esperando calmadamente ese momento...

On a dark desert highway, cool wind in my hair
Warm smell of colitas, rising up through the air
Up ahead in the distance, I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim
I had to stop for the night
There she stood in the doorway;
I heard the mission bell
And I was thinking to myself,
’this could be heaven or this could be hell’
Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the hotel california
Any time of year, you can find it here

Her mind is tiffany-twisted, she got the mercedes bends
She got a lot of pretty, pretty boys, that she calls friends
How they dance in the courtyard, sweet summer sweat.
Some dance to remember, some dance to forget

So I called up the captain,
’please bring me my wine’
He said, ’we haven’t had that spirit here since nineteen sixty nine’
And still those voices are calling from far away,
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
They livin’ it up at the hotel california
What a nice surprise, bring your alibis

Mirrors on the ceiling,
The pink champagne on ice
And she said ’we are all just prisoners here, of our own device’
And in the master’s chambers,
They gathered for the feast
The stab it with their steely knives,
But they just can’t kill the beast

Last thing I remember, I was
Running for the door
I had to find the passage back
To the place I was before
’relax,’ said the night man,
We are programmed to receive.
You can checkout any time you like,
But you can never leave!

Monday, February 25, 2008

Between friends



Got no big plans for tonight.

But here I was, drenched in rain after waiting for a response from that fool friend of mine that invited me to attend to a black metal concert. A very nice place, very nice music, and good company. All that I got was wet clothes, cold and disappointment. But I got back to my favorite bar. To see again the huge ( `n I mean HUGE ) waitress` tits that made me wish more than a time squish them in my hugry hands.

But I started to chat with a foreign new friend instead. A white, Caucasian young man. Thomas. From Finland. Met him some days ago when poured a hell of a rain and I commented him about the cold rain. He nodded, said something related about the cold in Finland, and after 15 minutes of chat, we shared names and shook hands.
The same ol` Thomas who told me one hour ago that the reason to visit Ecuador was to pick up his beloved girlfriend. And that same beloved girlfriend dumped and cheated on him with some native in the coastline. Friends again, she muttered to him. No fucking way, he shouted. As he described me his misery, I compared that to mine, not so dramatical but intense and true also. (That God damn neo-geek!!)

At the same time, my great pal Dreamcatcher came to hang around. Gave Thomas a warm welcome. Beer came in and flowed like a river. D.C. was quite drunk by the moment, but everyone had a ball in that moment. We got bored of the place and started to search a good place to chat and sip the good booze.

Most of places threw us out after seeing the “sober” face of D.C.
We finally tried a spot, made famous in a previous visit, and started to play pool. The guy is getting into our mood, said D.C. We shoulda invit him to your party this 8th. I agreed. Two sets and bad news came. The fucking and cursed regueton. Need another reason to hate this so-called music? Ok, while we were forcéd to listen that crap, our senses bécame dull after hearing the “racatraca, racatraca” bullshit. We finished the last pool as soon as we could and went to another place.

The heavy drunk face of D.C. betrayed him again and disco staff didn´t hesistate to throw him out. Gotta get a cab, he said and got lost in the sea of fog.

Now just Thomas and me were standing in the group of a “alternative bar”. We thought that refered only to music but no. Gay people were lurking everywhere. A gay bar. Fortunately, the gay only concentrated on themselves. Two cute girls, but shielded by four of five rainbow`s colors. Only after a while we could tell: Those people were thinking we were a gay couple! HOLY CRAP!! Ten bucks wasted… heck, no so wasted. Free bar till 3:00. Aguardiente started to flow, besides cuba libres and screwdrivers. Each one of us had enough booze to justify $10. After that, we got our asses outta there (seriously).

Fucking EMOs, some stuck-up bitches, annyoning children… Thomas and I finally stopped where we started. Shooter`s. Booze gave Thomas enough courage to share his pain with his latino friend. Listen, listen, listen. And my hand put in his shoulder. He was not alone. Had friends. His gf fooled, fucked big time, made him to waste lotta dough and dumped him in the worst way possible. No wonder the tears. The weak smile couldn`t fake the agony he was feeling now. But he threw all the shit away. He did.

That`s friends are for.

Wednesday, June 13, 2007

Stupid facts about men



Sólo el título salió en inglés. Para amagar.






¡Ño! La plena que me va a costar mucho completar este post, porque si hay algo que nosotros tenemos una gran falencia, es en reconocer cagadas propias.

Podría considerar este post como un "mea culpa", porque yo también más de una vez he caído en muchos actos o proferido sentencias que a las mujeres encuentran repelente. No, no es que las mujeres son la perfección hecha carne, pero ya reconociendo que tenemos y cometemos estupideces pone de sí una base para intentar corregirnos.

En fin, voy con el listado:

  1. EL TEMITA CON EL HIMEN: Una de las más antiguas bobadas nuestras (y vigente en la mayor parte de los casos). Anatómicamente hablando, el himen es una membrana en la entrada de la vagina de la mujer que normalmente se desgarra con la primera relación sexual. Por lo tanto es la barrera que separa la mujer virgen o 0 kms de la no virgen, o como suele decirse "con kilometraje recorrido". ¿Por qué tanto tema con esa mísera membranita? ¿Cuántos casos de abandono, divorcio precoz, maltrato y hasta de asesinato se han dado porque el señor marido a la hora de la hora de estrenar bocado nuevo descubre que el pastel ya fue probado? ¿Acaso la ausencia de himen las hace menos mujeres? Y lo que es más, podemos vacilar (vacile completo, claro) con todas las peladas que podamos, pero cuando dizque queremos entrar en serio, queremos una "coco". ¿Para qué? ¿Para darnos el gusto de ser los primeros de estar dentro? Una de las cosas que olvidó la evolución de Darwin sería desaparecer el himen femenino, para que se acaben tanta bola de pendejadas...
  2. ME TIRO A VEINTE MUJERES = SOY UN ARRECHO / ELLA TUVO UN VACILE TENIENDO NOVIO = PUTA - OFRECIDA - CALLEJERA - VOLANTUSA.... Tanto que se habla de igualdad de sexo y aún no se logra sacar de esa vieja casilla, no se logra la igualdad sexual. El hombre es siempre el único que puede disfrutar del sexo. La mujer sólo tiene que abrirse de piernas y esperar queda. Algunos somos tan hijueputas que pensamos mal si la vemos disfrutar mucho. ¡Por Dios, esa maldita circunsición femenina aún popular en algunos países africanos es una salvajada sin precedentes! La mujer es de hecho mucho más sensible al placer sexual que el hombre, nosotros nos contentamos sólo con que nos soben al sr. Tribi y tan, tan. A una mujer se la puede volver loca sólo con acariciarle los labios o la nuca (y tengo fe de ello, heh heh). Así que la mujer tiene tanto o más derecho de gritar de placer con un buen polvazo con el que se le pegue la gana (claro está, que una chica se deje seducir de un reguetonero es asqueroso, pero es salirse del tema). Si ella por acostarse con Fulano y Sutano es una puta, nosotros que nos podemos revolcar con tres en un día si nos vamos a un buen chongo ¿qué somos? Igualdad... ya dishe...
  3. ERES MI PELADA/VACILE = TE BAJO EL CIELO Y LAS ESTRELLAS / ERES MI MUJER = SÍRVEME LA COMIDA RÁPIDO, CHUCHA. ¿¿En qué canon o decálogo está escrito que la seducción y el autocuidado termina en cuanto se empieza a vivir juntos, sea en matrimonio (yuck) o cualquier otro tipo de unión?? Aunque el desbarajuste en pinta se aplica a ambos sexos, generalmente nosotros abrimos jugada. Imagen por mil palabras: LA PAREJA FELIZ. Cinco años y ese tipo atento, cariñoso, tierno, romántico, seductor, estómago plano y deseoso de sexo TID (tres veces al día, término médico) se transforma en el amargado, panzudo, aliento a puro, alza la mano y mangajo de batracio que tiene que hacerle la comida todos los días. Y las otras guevadas mencionadas más arriba.
  4. FRASECITAS Y ACTOS QUE SOLEMOS SOLTAR VOLUNTARIA O INVOLUNTARIAMENTE PERO QUE LAS EMPUTA.
  • "¿Verdad que te encantó, mijita?" (Después del sublime y sacrosanto acto sexual)
  • "Sí, te ves bien" (En tono de me vale verga)
  • "Ve esa man, está ricota..." (Con la man de la mano)
  • "¿Y dónde nos vamos?" (Las dos horas que nos hizo esperar mientras se arreglaba fueron suficientes para decidir a dónde la ibamos a llevar)
  • Cualquier frase terminada en "mi amor" a los cinco minutos de haberla conocido.
  • "La plena que estás gorda, mija" (¡¡SLAP - SLAP - SLAP!!)
  • "Si me quieres lo harás" Típico recurso desesperado para echarnos un polvo.
  • Rascarnos las huevas o el culo en frente de ella (¡¡¿¿Y CON ESA MANO ME QUIERE TOCAR??!! ¡¡PUAAAJJJ!!)
  • Intentar darle un beso de lengua tras tres días de chupa.
  • Dejarla botada en la fiesta para irnos a chupar con los panas y regresar hechos bolsa.
  • Ver cómo se saca la chucha haciéndonos la comida y nosotros no movemos un dedo por lavar una cuchara.
  • No verla a los ojos mientras hablamos con ella sino bien fijos en esas ricas tetas (MEA CULPA; MEA CULPA, seguro que más de una podrá apuntarme)
  • Soltar un pedo sabiendo que habíamos almorzado en Perrín.
  • Cabrearnos porque la man baila abrazada con su amigo.
  • Un laaaarrrrgo etc.

La plena que el post queda abierto, sea para que las damas hagan sus comentarios o que los panas agachen la cabeza (o protesten) y colaboren.


Sunday, March 18, 2007

Amigotes imprescindibles (Post de hombres)


PANAS A PESAR DE TODO...

Una de las cosas que muy pocas mujeres podrán comprender del sexo rudo (ya no sexo fuerte, porque si me pusieran a tratar de sacarme un niño de la entrepierna, sólo de pensarlo pediría una muerte piadosa) es cómo demonios podemos los hombres sacarnos la entreputa un momento, y al siguiente comentando los puñetazos compartiendo unas bielas heladitas.


No sé si se siga usando en boca de las mujeres la palabra "AMIGOTES" al referirse al clan de panas de su pareja, hermano, hijo o simple amigo. Pero para nosotros, los amigotes, ese círculo de hermandad absoluto que muy pocas cosas podrían romper (faldas, por ejemplo) es algo tan necesario como un polvazo con una pelada bonita (no digo enamorada, peor esposa). Si no lo tienes, no estás vivo realmente.


Un hombre sin amigos, sin un grupo con el cual puede compartir cosas y anécdotas de su gusto, no es hombre.
Y a nosotros nos importa un culo si viene de tal o cual familia, o si tiene pinta de cholo o más blanco que Pitt, o si es gordo como Jacobito o flaco como Racho (a menos, claro que vivas en Samborondón, y no digas más de tres palabras sin meter "osea", cachorro de mierda. Pero eso nunca será amistad). No importa. Mi círculo de panas incluyen diseñadores gráficos, periodistas, chapas, workoholics, vagos mantenidos, rockeros y metaleros a muerte, góticos, puñeteros, aguevados, sabidos y labiosos, pinteros y caídos de la hamaca, pácifistas, peleones, frikis, realistas, mujeriegos y mandarinas, borrachines y yerberos, y abstemios y zanahorias; gozones y gozados...
Mi principal manada, los Dark Masters... Ah, las jodas en la caleta. Todos cagados de risa, riendonos de esto y aquello, jugando como locos, haciendo valer verga al oponente sea en Guitar Hero, Guilty Gear, Street Fighter, Soulcalibur, Bloody Roar, Yugi-oh o Magic. Se hacía la vaca y a buscar el chaulafán de gallinazo y rata en el Heilong. O si no los inventos batracios de Tofu, que a más de uno lo había dejado con churrete semanero. Las cáscaras de papa tan odiadas por cierto marginado cajetón. El café mágico para aguantarse la pasada de Silent Hill en UNA PUTA NOCHE...
Son demasiadas las anécdotas para meterlas en un solo post.
Panas con los que reímos, peleamos, nos calmamos, cantamos, jodimos, acolitamos, volvimos a pelear pero sólo por el placer de sacarnos la chucha. Y alguna vez también lloramos y estuvimos ahí. Para sonar esos mocos y decir que la vida pasa, que los panas estamos para siempre, la familia te puede dejar, las peladas son transitorias, pero los amigotes, ahí estamos...
Eddysh, Shingo, Sishio, Chavi, Oliver, A lo Mío, Gordo Fantasma, Abuelo, Krillin, Marginado, Tekkamochi, Polaco, Negro Vásconez, Piiilpe, Erik , Pocchaco, Cristiano, Rodolfiño, Charampe, Johnster, Panda...
Mis panas del alma.
Y eso que aún no incluyo a mis yuntas de Manta, encabezando la lista Cochis, Pablo, Carrucha, Jorge Luis, Gustavo, Rafico, el Mono Baque, Bobby, tantos hijos de puta que sin ellos estaría al 60% de lo que hoy soy o menos inclusive.
Ahora que me he separado de ellos, nos une aún una que otra escapada a tierras calientes, pero los lazos se mantienen.
Acá en la capital, sé que necesito reconocer que debo ampliar mi círculo de panas, pero por lo menos tengo a este hatajo de hijos de puta batracios que cuando estoy con los ánimos por los suelos o reventando de rabia, me vienen a levantar el ánimo y a recordarme que no estoy solo en esta ciudad del orto. Y se les quiere a granel por eso.
De cualquier manera, mientras deseo incrementar más mi circulo de panas quiteñoffsssss, sigo sintiéndome un Dark Master de corazón.
En fin, damitas que se hayan atrevido a leer... Sigo sin contestar su duda: ¿Qué mueve a los hombres portarse como patanes entre ellos, reírse de eructos y pedos, hacer un gang-bang verborreico sobre esa u otra burra (disculpen el machismo basal), decirnos hijos de puta, chuchearnos, invitarnos a irnos a la casa de la verga, declararnos vergates, valeverguistas, gritar como idiotas por no decir cantar, aguantar patadas o puñetes para probar fuerzas, hablar de mujeres ricas, reírnos a carcajadas, entre mil y un guevadas más?...
Es la amistad, la fuerza al sentirnos unidos y nuestro instinto lúdico y de manada.
Quiero a mis amigos, a mis amigotes.
¡¡DARK MASTER DE CORAZON FOREVER!!
PD. Desde el sábado pasado, tampoco estoy solo afectivamente hablando... heh heh... para un post futuro...