Monday, April 19, 2010

Irrealidad alternativa.



2007/10/07 22:45
Cámara oculta mostrando un vagón del metro en Madrid, España.
Sentada en el asiento de la ventana del lado derecho del vagón, una muchacha latina descansando. Del otro lado, un joven delgado y desgarbado metido en sus asuntos. Al rato, irrumpe desde el lado inferior un muchacho caucásico, rapado, en jersey rojo y hablándo enérgicamente por celular. Se percata del aspecto de la joven y realiza aspavientos en su dirección. Aproxima su cabeza mientras guarda su celular y verbalmente la agrede. Una mano percute la cabeza de la chica y otra apretuja brutalmente un seno.

El muchacho del fondo, oculta la cabeza sin realizar ninguna acción. La pierna derecha del agresor retrocede para patear a la cabeza de la aterrorizada muchacha cuando una mano aparecida rápidamente aparta de un empellón al tipo. Aparece un hombre alto vestido en abrigo oscuro. También de aspecto latino. Señala al agresor y dice algo apuntándose el pecho y colocándose frente a la chica atacada. Se ve mascullar algo al agresor y lanza un par de golpes al estómago del hombre, quien los recibe sin inmutarse. El puño ahora se dispara a la quijada en un hook de derecha cuando un codo izquierdo asciende e intercepta el brazo, desviando y anulando el ataque. Simultáneamente el defensor inclina su cuerpo e inmediatamente lo eleva aumentando el ascenso de su propio puño derecho que impacta de lleno en la mandíbula del agresor lanzándolo arriba y atrás y haciéndolo aterrizar pesadamente sobre unos asientos vacíos quedando inconsciente.

El video da la vuelta al mundo a través de noticieros y youtube. Diversos títulos en varios idiomas dan la descripción inicial al video. El más conocido en español: "Agresión xenófoba contra ecuatoriana detenida por heroico compatriota". Es el suceso más comentado en toda la prensa del país. Se descubre que el que defendió es de Guayaquil. TC y RTS son los primeros en aprovecharlo. Ahora no se ve el video sin la canción de fondo "Guayaquileño, madera de guerrero". Diversos comentaristas elogian alegremente el accionar del tipo, al tiempo que denigran sin cesar el "cobarde ataque" del español. Varios oradores y figuretis de a dólar la docena lanzan loores y coronas de laurel sobre el autor del hecho. Por ahí alguien ilustra en caricatura poniendo como pie "Tras la lid la victoria volaba, libertad tras el triunfo venía, y al León destrozado se oía, de impotencia y despecho rugir".

Noticia bomba: El héroe decide venir a su país natal.

La vecina del frente, comentando con la de al lado. Mismo idioma, misma etnia, diversos lugares, diversos dialectos. Cuchicheando y hablando a voz en grito.
- ¿Se enteró comadre/vecinita lo que ha salido en el cuatro/cinco anoche mismo? Está regresando el guambra/muchacho que le pegó su tranquiza/le metió sus coscachos al español rudito/mangajo ése?
- Qué bestia/me muero pues, comadre/vecina, bien hechito/ya era hora que uno de nosotros le plante el carro/baje de la nube a esos españoles que andan ya muy agrandados/hechos los muy muy…
- Según dijeron por ahí, cuatro trancazos/quiños le fue metiendo al pelado/chamo y no le soltó hasta que quedó sangrando/soltó chocolate.
- No ha de ser/no invente cosas, vecinita/comadre. Si clarito se vio en el video que uno bien pegado le dio metiendo/cruzó y solito dio papaya/agachó el pico.
- Estuve leyendo el Comercio/el Universo y al parecer le quieren entre los de la 10 y los de la 6 jalarle para su lado. A ver si acepta…
- Ahí se friega pues comadre/vecinita, se quema peor que tusa/bosta seca. Pero así son estos políticos, al primer gil/shunsho medio con éxito les andan adobando/calentando la oreja para atraerles y sacar los votos. Yo por eso en nadie confío.
- Nada más no se olvide/no se perderá de ver la entrevista que le van a hacer en unos días al tipo.
- De ley/de una, vecinita/comadre. Cáigase/asomaráse para verlo juntas…

Cientos de cámaras, flashes persistentes y cegadores, un rostro de diana para todos los ojos. Una cara, donde los dedos apuntan, donde los vivas retruenan y los aplausos caen en chaparrón incesante. La incomodidad y el fastidio no logran aflorar, deslumbrados por dientes blanquísimos, cabellos teñidos y voces nasales y feminoides que buscan una declaración arrancándola como el gallinazo extrae intestinos de un cadáver. Una puerta de hierro sella de un estampido preguntas y solicitudes, quedando latentes para el siguiente día. Del otro lado, un perpetrador y autor se lleva las manos a la cabeza, empachado de una fama que nunca pretendió y que ganó a puño limpio.

Sorpresa e indignación colectiva causan los tabloides provenientes de la madrastra patria: España presentará cargos en contra del compatriota defensor. Varias piedras lanzadas al interior de la embajada arrastran de cola insultos xenófobos, pifias y maldiciones. Se sugieren y solicitan enérgicamente en foros abiertos para el tópico cierre de relaciones. Extradición y repatriación masiva. Pérdida de trabajo, salida de masa laboral, recuperación de compatriotas, recuperación de pureza en raza. El agredido agresor no quiere dar declaraciones, se encierra en un hosco silencio y cientos de psicólogos explican sus tesis elaboradas en servilleta en un hall de hotel.

Reconocido periodista independiente mostrando su chueca sonrisa y su frente de escroto fruncido ante miles de compatriotas amanecidos y desayunando. El cordial saludo y la presentación en exclusiva del elusivo ser que convirtió agresión en defensa…¿O simplemente una forma barbárica de reaccionar que justifica la xenofobia en el país donde se encuentra la más grande cantidad de migrantes del país? La cámara ahora enfoca al individuo, con un saco y corbata que a todas luces están peleados con el estilo usual de vestir. Primer plano. Ceja arqueada y los ojos fijos en el entrevistador, sobre todo tras la segunda frase. Primer asalto. Tres intentos de justificación cercenados por una perorata de teorías de no violencia y búsqueda de diálogo. Nueva pregunta. ¿Habría ayudado a la jovencita de no haber sido compatriota? Respuesta afirmativa y contundente. El solo hecho de ser mujer justificaba la acción. Reducida a misera réplica tras la broma machista del entrevistador. Un ceño se contrae rígido mientras dos ojos hambrientos de retaliación punzan al siempre arrugado cutis quien evade continuamente la mirada sin dejar de lanzar menosprecios y vejámenes disimulados. No hay justificación para la violencia, esgrime convertido en apóstol de la moral. Toda demostración de violencia es una barbarie, tartamudea muy seguro la independencia pegada como lapa a la panza bancaria. Prisma luminoso de rectitud y cordura cristiana contra la brutalidad y salvajismo, circunstancia obvia debido a su origen.

Salta el seguro con un manazo en la mesa que hace tambalear la cámara. Ahora me va a escuchar usted, señor… En mi programa soy yo quien ordena y decide, vuelve a cortar mientras comienza a fabricar su habitual sonrisa torcida y a despedirse de la fanaticada será hasta el día de mañaMÍREME A LOS OJOS CUANDO LE ESTOY HABLANDO LONGO CHUCHA DE SU MADRE retumba en todo el país y detiene un latido millones de corazones. Enrojecido de ira señala por un segundo al entrevistado, vuela un pie a lo largo del campo de visión e impacta de lleno en el rostro avinagrado y cejijunto. Gritos, chillidos, cámaras moviéndose en terremoto captando por segundos un depredador sobre su presa hundiendo en la carne puño e insultos que no cesan hasta que seguridad se arroja sobre la pareja en debate de nudillos. Ramuñona, chucha, gritan algunos; qué horror Dios mío gimen otros. Una franja de comerciales casi de una hora de duración hasta que un flash informativo reprisado en casi todas las emisoras nacionales. Nuevo video para Youtube. Será el más visto en toda Latinoamérica. Cuestión de minutos hasta que avance hasta Europa y Asia. “Periodista brutalmente golpeado al aire en su programa”. El entrevistador llevado en ambulancia al más prestigioso hospital, el agresor, el nuevo villano, llevado en esposas al más prestigioso centro carcelario. Pronóstico reservado, múltiples fracturas faciales, posiblemente quede desfigurado, profetiza el cirujano verde mientras una enfermera agita desesperada una mano. El cirujano corre nuevamente a la sala. Por qué lo hizo, por qué lo hizo, graznan micrófonos, grabadoras, celulares, receptores. Un rostro furibundo apartando a manazos reporteros y opiniones. El uno en coma, en UCI, silenciosamente siendo centro de atenciones y alabanzas. El otro encerrado entre fascinerosos y reguetoneros, el baldón y escarnio de la opinión pública por haber atacado alevoso a un eminente periodista, una institución de la comunicación social. Nuevos análisis y entrevistas inútiles y teóricas.

Se profundiza la brecha entre regiones. Foros en facebook y twitter. A la selva monos de mierda. Apoyamos al guayaco. 500000 contra estos monos miserables. Longos hijos de perra. Yo quiero partirle la cara al salvaje guayaco. Muerte a los longos. El partido entre Liga de Quito y Barcelona, suspendido por las peleas entre bandas de hinchas que dejan como saldo varios muertos y heridos. El presidente pide calma en varias cadenas. Inútil. Todos somos hijos de Dios, suplican monseñores y obispos. Graffitis ofensivos en Quito y Guayaquil. Más de un negocio de costeño o serrano en lugar ajeno arde o es reducido a escombros. Resucitan Eloy Alfaro y García Moreno como portaestandartes de una incipiente guerra civil. El Ejido no bastará para quemarles a todos gritan unos. Donde Alfaro les vio las guevas, nosotros les volaremos el mate gritan otros. Contrabandistas de armas sonriendo por las crecientes ganancias. Varios presidentes hacen llamados a la paz y la hermandad del país. Un alcalde arenga a los guerreros a terminar de “una vez y para siempre” con el control centralista. Es ahora o nunca guayaquileños. Que el ejemplo dado por nuestro hermano sea el trompetazo del juicio final para esta burocracia corrupta y sempiterna. Otro alcalde advierte cerrar las vías hasta que los rumores de ircunsión armada cesen. Algunas provincias toman partido, otras prefieren estar neutrales hasta que termine el conflicto. USA y la Unión Europea advierte enérgicas sanciones y embargos económicos si estalla la guerra. Caso omiso. Una tras otra, van avanzando tropas de improvisados, dispuestos a pelear por ideas estúpidas y prejuicios de siglos. Nadie saldrá ganando.

Un puñetazo. Bastó un solo puñetazo para terminar de dividir un país entero… el susurro agónico de un recluso en el penal García Moreno, apuñalado por varios internos, se va perdiendo en el aire pungente y helado.

Flash informativo: España entera sacudida por las declaraciones del muchacho golpeado en el metro de Madrid: “Pues nada, que yo lo admiro al panchito. Tiene cojones…”

Friday, April 16, 2010

Tofu-sensei vs. Pitonizza (La reedición)

Por motivos que ya quedaron olvidados en el pasado, se extravió el link de la entrevista que ya hace algún tiempo hizo mi amiga Pitonizza a mi persona.
Ya daba por perdidas tan sinceras palabras expresadas, hasta que Pitonizza me anunció que había encontrado el borrador de la entrevista y que lo volvió a publicar. Asi que para celebrar este hecho, les vuelvo a presenta el link de tal conversación.

LA ENTREVISTA A TOFU-SENSEI POR PITONIZZA.



...y el OST de rigor, muy pensado en ella.

Sunday, March 28, 2010

13 hertzios por kilo de peso.




Sangre.
Formada de plasma y elementos formes, como los hematíes, que le dan su color rojo.
Hematíes.
Células anucleadas discoides repletas de hemoglobina, la responsable del intercambio gaseoso pulmonar-sanguíneo, mejor conocida como homeostasis.

Aún recuerdo tales enseñanzas en mis clases en la universidad. Palabras y frases que constituían conocimientos entrando tanto por mis oídos como por mis ojos, en las innumerables noches en vela masticando mentalmente cada página que enarbolaba ante mí sus datos.

Si ésa fue la causa que la miopía se manifestara unos meses antes de aplicar para la especialidad de neurocirujana, no lo resiento ni lo deploro. Mis lentes aumentaron mi débil popularidad en el sexo opuesto lo suficiente para darme el lujo de rechazar un par de ofertas. Y además me ofrecían el rescate de los pequeños detalles que tantos omitimos por prestar la atención a asuntos más trascendentales pero desprovistos de hermosura.
Una pasión que mantuve acorde a la neurocirugía era asimismo la botánica. Maravillada por esos diminutos milagros de florecimiento, prosperidad, colores y aromas, una maceta con orquídeas era suficiente para tenerme en beneplácito en esas largas horas de estudio.
Nastias. Trofismos. Fotosíntesis.
Quisiera tener más tiempo para poder profundizar en tales misterios, así como cada día por medio separo con mano firme ese flan rosado y tembloroso encargado de guardar todos y cada uno de nuestros datos. Incluso con los lentes de aumento colocados sobre mis gafas, cada movimiento debe ser hecho con una precisión de relojero, sea manejando el cauterio bipolar, sea con los separadores, sea con el succionador. Un mal movimiento y se perderán algo más que las tablas de multiplicar o el recuerdo de la graduación.
Y aun dentro de lo macroscópico, si cabe ese término al trabajar en una superficie de menos de un centímetro cuadrado, me fascina saber que manipulo una red infinitamente frágil de conexiones, de moléculas pasando de membrana a membrana en la sinapsis, de oleada de microcargas eléctricas volando entre los axones, dendritas, células gliales y demás, para convertirse en órdenes y respuestas.
Fue cuando, en medio de una tarde de meditación mientras contemplaba el blanco nacarado de una orquídea y aspiraba su tenue perfume, me vino una revelación.

Ya sabía de la nulidad de nervios de los vegetales. Que tales movimientos eran parte de una respuesta conjunta de todo el organismo, como el movimiento solar de un heliotropo, o el movimiento certero de la atrapamoscas sobre su presa. Movimientos fácilmente explicados y encasillados a meras respuestas biológicas. Pero ¿si hubiera algo más allá? Como la melodía en la mente de un compositor, se necesitaría un instrumento para poderlo plasmar y hacerlo tangible ante el mundo real...
Tales razonamientos se los fui comunicando a mi colega y superior en residencia, el encargado de que mis errores fueran los mínimos. Un hombre asimismo entusiasmado por el arte y las cosas bellas, lo cual había logrado ganarse más que mi respeto y admiración. Las teorías lo sonreían, lo dejaban pensando, mas de ahí no lograba pasar.
Fue por tanto que furtivamente sustraje un microscopio, varias cajitas de petri y solución salina y glucosada, y en mi casa empecé a experimentar por mi cuenta. Obviamente los primeros intentos fueron fracasos rotundos. Incluso yo misma, en ciertos momentos de malestar y con los pies momentáneamente puestos sobre la tierra, me recriminaba mi proceder, me reñía el afán embriagador de lograr encontrar un balance, una conexión, un enlace que consiguiera manifestar la vegetal belleza con toda su fuerza.
Sin embargo, no desistí.
En vista del fracaso con microfilamentos, pantallas, elementos de resonancia y demás aparatos de fabricación humana, un buen rato estuve razonando y uniendo cabos. Y no fue hasta que observé la alimentación de un herbívoro cuando una flecha luminosa me traspasó la cabeza. Hasta ahora todo había sido un ciclo. B come a A, B es comido por C, C muere y es alimento de A. Circulos, asimilación, respiración, nutrición. Hasta ahora todo había funcionado así. ¿Y si de pronto yo...?
Así fueron pasando semanas y meses en los cuales fui descuidando mi residencia y obteniendo sermones y esquelas de mis superiores, sobre todo de mi inmediato, quien ya había cambiado su actitud hacia mi persona. Su ultimátum de otro error y podía dar por terminado mi postgrado sacudió un poco mis quimeras y me obligó a concentrarme por lo que en un principio apuntaba. Era cierto. El poco éxito logrado en mi afán casi obsesivo no justificaba la pérdida de mi carrera y el terrible deshonor hacia mis padres, quienes pusieron toda su ilusion en que su primogénita se graduara de neurocirujana.
Resuelta a limpiar mi imagen, archivé tales sueños locos en lo más profundo de mi propia mente y retomé el rumbo.
No sólo lo recuperé, sino que los ojos de mi superior se habían vuelto a posar con interés en mí, dándome ocasionales escalofríos extasiados. Una relación entre residentes no era tan fuera de lo común, así que mientras la fecha del final de mi residencia y posterior obtención de título se acercaba; crecian los detalles de él hacia mi parte. Perfumes, salidas, cine y ocasionales bouquets de flores se sucedían con el pasar de los días.
Pero cada vez que observaba las rosas, los crisantemos y las violetas pasar de sus brazos a los míos envueltos en frases y palabras amorosas, una aguja amarga se me hundía en la cabeza. Desistí estando tan cerca de la respuesta. Era como si cada flor estuviera amordazada impidiendo elevar sus cánticos y sumergidas en brea para cortar sus colores y aromas. Las lágrimas que pugnaban por salir de mis ojos, fruto de la tristeza por la impotencia mia, él lo interpretaba como mi conmovido agradecimiento. Volvía a mi departamento y colocaba cada ramo en la puerta de lo que había sido mi laboratorio clandestino, tal cual se ofrecían flores en los sepulcros. Lloraba por horas.
Y finalmente, se dio.
Mis padres hinchados de orgullo, mi cabeza orgullosa con el tocado de graduada y los diplomas tanto de postgrado como de mejor tesis (nada del otro mundo, si me lo preguntan, sólo un ensayo sobre el efecto de la música sobre la amígdala frontal) marcaron el día más trascendental de mi vida, claro, de acuerdo a lo que se esperaba. Mi prometido aplaudía ardoroso relamiéndose de antemano la cercanía de nuestros cuerpos, luego de la gran borrachera posterior a la ceremonia.
Y así se iba dando la cosa, cuando sujetaba mi tercer martini entre risas y comentarios miles; él extrae una bellísima orquídea alba y entre sus pétalos refulgió un diminuto diamante engarzado en un anillo, lo que provocó vítores estruendosos.
"Quiero que nuestros corazones y mentes estén unidos por siempre", me susurró mirándome a los ojos, y una nueva flecha luminosa me atravesó.
Eso era. ¡Eso era! ¡¡ESO ERA!! Rugí extasiada mientras caía de mis manos el anillo de oro y yo echaba a correr hacia mi carro y aceleraba rumbo a mi casa. Cerré la puerta tras ver la mirada extrañada y furiosa de mi amado que me exigía explicaciones a los gritos. Te mostraré, mi amor, te mostraré. Sólo ven , cruza la puerta, recuéstate, relájate y así calmadito sé testigo de la confirmación de todas mis teorías, de que lo que antes se pensaba imposible, se puede lograr.
No importa si me estuviste acompañando días o semanas, ¡he aquí los resultados de mi investigación! Y tú, tú mejor que nadie eras el indicado para ser el primero en palpar tal avance! ¡Lo conseguí, lo logré! La sinapsis perfecta entre lo vegetal y lo animal! ¡Por fin la flor podrá cantar su belleza a los cuatro vientos, enraizada tan perfectamente en tu cerebro prolijamente expuesto por mi técnica, y la fusión de tus células y la de esta orquídea trazarán una nueva línea entre lo hermoso y lo científico! ¡Me deleito de ver tu azulino ojo derecho despuntar estirando su tallo óptico y convertir el globo blanquecino en una corola única, sensible y mutante a su voluntad...!

Tuesday, March 02, 2010

Razones de peso y SALUD por las cuales escuchar buen rock.


Era justo y necesario, en nombre de Odín, demostrar asismismo con recursos científicos y NO inventados (es decir, tenía que respaldarme en evidencia de peso), demostrar que la música de la pasión y la fuerza, el ROCK y el HEAVY METAL eran beneficiosos a la salud, así como gentuzadas como el reguetón gomero y la bachata aventurera eran nocivos para la salud. Así afirmen lo contrario cualquier pelele mamalante que para él es "insulto que le digan rockero". Sí, MAMAVERGA, A TI TE DIGO, CHUCHA.
Obviamente, que en la búsqueda de los hechos, uno lamentablemente se topa con verdaderas imbecilidades salidas de la roseta de tragahostias y fans de Cuauhtemoc Sanchez, pero lo importante es demostrar con hechos valederos que EL ROCK Y EL HEAVY METAL SON BENEFICIOSOS PARA LA SALUD.

Razones y motivos:

1. El buen Rock y el Heavy, sobretodo de grupos iconos como Pantera, KISS, SLAYER, METALLICA, MEGADETH entre muchos otros, están casi a la par de la música de Amadeus Mozart en capacidad de incremento de las areas cognitivas del cerebro encargados de la creatividad y el razonamiento. Si visitan un post medio antiguo de los ilustres rock-warriors verán un gráfico donde se muestra los diversos grupos y géneros musicales conforme al nivel intelectual de las personas, y un estudio no salido de la Estatal ni la San Francisco, sino de eminentes universidades de la Yoni. ¿Desean formar un individuo de bien para la sociedad, productivo y pensante? Pongan en su cunita Mozart, Beethoven, Pantera, Megadeth, Chuck Berry, Rolling Stones, etc. ¿Quieren criar a un violador en serie, un proxeneta, un mantenido, un huelecemento, un delincuente más claro hablando? Vayan a la sección verguiyanki simplemente.


2. El Rock y el Heavy Metal funcionan como catárticos mentales. Imaginate un día de verga y miseria, donde tu jefe te pasó puteando, te pasaron arroz sopudo, vino un mamalante a colgarse de tu prepucio hablando de el Juicio final y que te unas a su puta iglesia, y para rematar pasaste oyendo todo el trayecto a casa los mejores exitos de Makano o algún pelafustan similar; llegas a tu casa con ganas de descuartizar al primero que se te cruze, pero prendes tu stereo y oolocas un buen tema de IRON MAIDEN, cualquiera, y automáticamente empiezas a headbang y a bailar un buen rato. Termina la sinfonía, y te encuentras con una sonrisa más ancha que una sandía.
Está establecido que escuchar buen metal permite canalizar tu ira en vez de tenerla reprimida, y este sentimiento guardado genera gran daño, debido a la somatización de stress. La liberación de endorfinas generadoras de placer son las responsables de la sensación de bienestar posterior y la disolución de los elementos negativos.


3. ¿Que el rock y el metal es satánico y te obliga a comer fetos y a drogarte hasta los dientes? Piénsenlo bien. ¿Creen ustedes que de un cerebro comido por la cocaína el alcohol y otras drogas pueden salir semejantes genialidades como un riff de Mustaine o los salvajes solos de Dragonforce? En verdad el metal y el buen rock aceleran el ritmo de pensamiento, ocasionando por tanto mayor agilidad cerebral, decisiones más veloces, en otras palabras, la eficiencia mental se ELEVA.


4. Veamos lo de la famosa "agresividad" del rock. En primer lugar, una cosa es liberar la agresividad reprimida (ver más arriba) y otra muy diferente es emplearla para fines destructivos, como todos los pandereteros nos lo quieren embutir. Y hasta
la saciedad se ha demostrado que los que liberan sus corajes y malestares internos son más alegres. Y ser más alegre alarga la vida. Si lo que dijeran los Yiye Avila y los Pague por valer fuera verdad, todos los metaleros estaríamos por las calles destrozando todo a nuestro paso y matando a quien se nos cruce. Pero nuevamente, sus teorías estan hechas simplementente para pasarlas por el área NICUNIHUÉ.


5. El rock es música para hombres y mujeres. Hace más varón al varón y más mujer a la mujer. Claro que sí, hay canciones sexistas, machistas y hasta (supongo) badeístas y PRIANistas. Pero son contadas. En otras palabras, el rock por lo general NO ESTIMULA la mariconada, la menestrosidad (al contrario de grupitos de moda tipo PXNDX, MODERATTO ni TOKYO HOTEL) ni tampoco el estupro, la violación, la trata de blancas ni el cuerneo como los que sabemos (idolatrados solamente por los de la ralea del mamalante. Sí chucha, TU). En este destacado sí quisiera contar con la siempre bienvenida ayuda de los rock-warriors, que apoyen con alguna letra que solvente lo que estoy colocando aquí.


Así que lectores y lectoras, siempre hay que demostrar con HECHOS y no con lagrimitas ni con insultos ni trolleos. El que quiera mandar criterios contrarios, siempre que estén debidamente evidenciados, bienvenido será. Caso contrario, se le invitará a escuchar mixeos de yaraví , moflecumbia y reguetón allá donde usted sabe.



LONG LIVE TO ROCK!!

Saturday, February 13, 2010

FELIZ SAN VALENTIN!!

Aquí les pongo como homenaje al día del motelazo y del buen polvazo como Odín manda, aparte de pasar con los panas de toda la vida.
Un video que en lo personal, contiene la canción de amor más sincera de todos los tiempos.
Disfruten.

Friday, January 22, 2010

Los cuatro microcuentos.

NOTA DE ACTUALIZACION: Estos cuentos eran para concursar para el concurso de microcuentos de la Ecovía, pero olvidé dejarlo a tiempo.
Menores a cien palabras, y que describan la realidad de Quito, eh? Muy bien, aquí les va:

1. Michelena:
Sobre la empinada calle, sonreía. Los mercaderes errantes habían recogido sus pertenencias hacía rato ya. Aún serpenteaban por el tenue aire los perfumes a quimbolito, a colada morada, a emborrajados, a tripa mishqui. A trompicones casuales fue cantando desafinados acordes hasta que decidió detenerse bajo la brillantez de uno de los faroles. Su cuerpo resbaló plácidamente por el poste, y entró en un cálido sueño arropado por las puntas, convirtiéndose en uno más de los muchos ebrios que dormitaban en la calle.

2. Toro:
Bajo un sol abrasador doña Josefina del la Santísima Trinidad vitoreaba al español en lentejuelas el momento en que su recto florete atravesaba a través de la paletilla el corazón, la aorta y la tráquea de un aguerrido toro de lidia, la mejor selección de la hacienda Santa Elena para el deleite de la distinguida audiencia de la Feria Jesús del Gran Poder. Los últimos resuellos del toro fueron sustituidos por un chorro de sangre que lo fue matando lentamente por asfixia hasta que, estremecido en su agonía, dobló sus patas y cayó pesadamente de costado. ¡Pues qué faena, hombre! La multitud aclamó al gallardo torero y una lluvia de rosas bajó hacia el matador. Este hizo una ceremoniosa genuflexión. Mientras el toro aún lanzaba débiles movimientos, desenfundó su daga, cercenó las dos orejas y el rabo y los mostró victorioso ante los aplausos de todos.
(El cuento original está en el post de abajo)

3. Lo gratuito:
Luisa resoplaba y gemía, resoplaba y gemía. A cinco metros de ella, una vieja obstetriz recriminaba con seca voz, "pues se aguanta ahora, carishina. Bien que gozó con entregar fundillo, pes". Catorce años y primer embarazo. Concebido en noche de borrachera, en noche de farra, noche de liberación. El trago soberano y bendito que adoba y hace aflojar. La madre chillando, como tantas otras púberes, abiertas de piernas, como reses en camal. Los padres, jugando indor, ajenos al sufrimiento que han provocado.

4. Diga que sí:
La mano pequeña y mugrienta, el rostro cruzado de tristezas y penurias, el cuerpecito envuelto en manchados harapos, sujetando a un gimoteante lactante y con los ojos repletos de desdicha. Las monedas caían, unas más, unas menos, de turistas gringos, de piadosas damas cristianas, de gente que deba más por deseo de alejar mendicidad y sueltos perdidos. Terminó la jornada, y fue a dejar la mayor parte de la limosna a la agazapada mujer que observaba a él y a otros quince muchachitos que cumpliera bien su trabajo. Abofeteó a más de uno por no cumplir la cuota diaria y los amenazó con tirarlos directo al Machángara.

Monday, January 18, 2010

Terpsicore



Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, en una muy lejana comarca, un rey muy feliz, que observaba todos los días con singular beneplácito a sus leales y abnegados súbditos, ser devorados glotonamente por las voraces sombras que el feliz rey invocaba desde las negruras de su alma para mantener su menguante llama vital pulsante, y con cada noche que pasaba, él…

Arranco el papel de la máquina de escribir y el arrugado pergamino rebota contra la pared y aumenta el montoncito blanco que está en la esquina de mi cuarto. Voy rotando monótono por mi cuarto, en la parafernalia del que busca la musa, la idea feliz que ilumine el foco craneal pero no cuaja nada, mi cerebro está yermo de palabras y escenarios y lo que es peor, de tramas coherentes. Ni incoherentes para aunque sea justificar la locura plasmada en golpeteos de níquel contra una cinta embebida de tinta negra y roja sobre celulosa aplanada. Nada. Mientras prosigo el trote infructuoso, mueleo un poco el jugoso tentempié rojizo y tembloroso que reposaba ya hacia algunos minutos en mis labios. Dos minutos de fuego intenso por lado y quedaba tal cual deseaba. El crocante y doradito que encierra un núcleo sangrante y delicado, de intenso sabor realzado por la salvia, el tomillo, la pimienta recién molida y la sal marina que un dólar y medio me había costado en la delicatesen. Algo repta en mis entrañas, sube por mi encéfalo y me obliga a sentarme frente al teclado. Hablan mis dedos a tecleos cacófonos mientras insuflo tinta al papel.

¿Qué iba a hacer con él?
La chica, en la soledad de su estrecha alcoba, ahogaba los chillidos en una pepa de mango, humedecida por su saliva. Había decidido no pedir ayuda a nadie, y ya había perdido la cuenta de las veces que había perdido la cuenta de arrepentirse de tal decisión. Las manos que estrujaban el respaldar de la cama hubiera deseado que sobasen su sufrida humanidad, ese latir de dolor lacerante que pugnaba por deshacerse de la causa. La muchacha buscaba abrigo en la mínima tibieza de sus lágrimas y el vaho sui géneris mezclado con el hedor de sus heces. Rogaba que el mechón pase a oval arrugado, que el oval se esanche y muestre pecho y bracitos, y finalmente, en una última contracción, salgan piernitas y le siga la torta húmeda y rojiza de la placenta. Temblando por el cansancio y el dolor latente, la chica cogió una blusa medio rota, envolvió al neonato, chupó, escupió y surgió un llanto agudo y estremecido. Los dientes terminaron de separar a cría de madre.
¿Entonces qué haces este sábado, bonita? Le había susurrado su novio al oído mientras salía del colegio. Nada mijo, mis viejos se van a visitarle a mi abuelita, de pronto se hace algo, respondió coqueta y curiosa. Vagamente recordaba los chillidos y requiebros de Shakira entre la neblina espesa de Zhumir durazno que le manoseaba los senos y le apartaba la falda a tirones. Con doble chuchaqui despertó. Su cabeza y su sexo expresaban quejas en diversos idiomas y los gritos exasperados de sus padres no ayudaban mucho a calmar los síntomas.
Cómo le había costado levantarse, asear lo mejor posible su covacha y salir a buscar algo de comer. Los días libres del trabajo permitidos se habían agotado ya, así que ni molestarse en volver a la hamburguesería. La tirantez de sus senos le hicieron dudar entre quién debía ser alimentado primero e instintivamente eligió al más débil. Fastidioso parásito que succionaba a cada rato la vida de ella. ¿Por qué no podía simplemente enchufarlo al tomacorriente para que se le cargue la batería?
Dos reglas ausentes, la confesión a su mejor amiga eficazmente esparcida en la red de chismes y la expulsión del colegio fue un hecho. Qué le ardió más, la lluvia de bofetadas de su madre o la expresión de qué chucha me importa de su novio, aderezado con un ni ha de ser mío el guagua, ahí te jodes; no sabía bien.
Notaba cómo se desvanecía el peso ganado en el embarazo junto al poco dinero ganado, mientras el guagua pasaba todo el maldito rato llorando, chillando y gimiendo. Nunca se callaba, nunca. Ni cuando lo sacudía y le palmeaba la espalda buscando que se calme. Qué tanto llora ese bebe, escuchaba de cuando en cuando. Y ahora, el cuerpecito empezaba a calentarse más de la cuenta. Los orificios nasales se llenaban de espeso moco verde.
Los hijos son una bendición de Dios, decía el cura en su sermón dominical, y esos llamados preservativos son una aberración del hombre que ofendía al Señor. Tales palabras, leídas en su catecismo cuando fue a misa, dos semanas antes que la echaran de casa (en esta casa se respetan las buenas costumbres y la moral, carishina de mierda, buscarás ahora en el arroyo quién te mantenga a ti y a tu bastardo) ofrecieron cualquier cosa menos consuelo. Rasgó letras y rostros dulces de Cristo cuando se vio sola, con su gran barriga y su maleta, en medio de una ciudad tan llena de gente, y tan sola al mismo tiempo.
Ya tres días eran sin probar alimento, y sin una gota de leche que ofrecerle; el guagua iba por fin apagando su llanto incesante. Pero ella igual lo notaba estridente, incluso empezaba a oír roncas palabras brotar de la garganta del lactante y en sus convulsiones febriles, ella veía clarito, por entre sus brazos entrecruzados y sentada al otro extremo cómo los ojos negros se le clavaban. PUTA, OFRECIDA, CALLEJERA, MALDITA. Rugió un basta y de un codazo rompió el vidrio de su única ventana. PUTA, OFRECIDA, CALLEJERA, MALDITA. Con odio infinito observó al lloriqueante bulto que se movía en medio de su catre y aferró un trozo puntiagudo sin importar sus propios cortes…

No, no, no. ¡Demasiado fuerte, muy crudo para lo que en verdad quería plasmar! Otra colaboración al montoncito blanco arrugado y vuelvo a mis divagaciones. Mi hambre vuelve a ordenar a mi estómago que ronque, cosa que desenvuelvo otro pedazo del refrigerador y lo voy abriendo prolijo hasta que queda una lámina fina. Le unto una amalgama de champiñones, mantequilla, orégano, migas de pan, balsámico, mostaza de Dijon y ajo picadito. Enrollo y ato con hilo de bramante. Lo sello en la sartén a fuego alto y tras eso traslado el fiambre al horno precalentado. Mientras se cumplen los cuarenta minutos de espera, me echo sobre mi cama y me pregunto por qué me gusta tanto escribir. ¿Cuándo me nació la pasión, cuándo agarré ese gusto por las palabras? No hay respuesta. Sólo sé que me gusta porque me gusta y punto. Omito detalles, razones, explicaciones y pompas. Todo es cuestión de gusto y placer en lo que se hace. En cada cosa que adorna mi vida, en cada detalle que me cosquillea de placer cuando lo cometo. En fin, ya debe estar. Un suculento vaho me saluda al abrir el horno. Corto los hilos, divido la presa en medallones y los dispongo sobre una cama de rúcula fresca y achicoria. Descorcho un sirrah argentino y me entrego a este amor mientras anhelo florezca algo nuevo.

Está súper que out la ropa de la Camila, qué chola se la veee…
Natalia comentaba burlona a su mejor amiga la Stephanie provocando un estallido de risotadas. La aludida sólo atinó a mirarlas, cinco metros detrás de ellas, tratando de especular sobre el motivo de esas risas. Finalmente, se alejó notando como pedradas cada jajajaja de las muchachas. Natalia y Stephanie habían sido ñañas desde la escuela, siempre acolitándose en travesuras, escapadas y vaciles cuando les llegó el momento de que gustaron de los chicos. Las discotecas de moda en Urdesa, la Kennedy y la Alborada eran sus guaridas predilectas, siempre buscando echar unos tragos al son de los más nice del momento, mientras ojeaban a todos los chicos disponibles presentes. Eran las reinas de esos lugares, libres para escoger con quién estar y a qué hora. Claro que a veces se pegaban sus buenos chascos como cuando a Stephie se le acercó ese cholazo feote que la quiso vacilar casi a la fuerza, o cuando un par de ángeles pinterísimos que habían estado casi dos horas calculando a qué hora caerles y entrarles, terminaron destrampándose ellos dos. La-fa-lla.
Sucedió que a mediados de primero de diversificado, la gente del curso buscaba costearse un paseo a Salinas para las fiestas del nueve de octubre, así que propusieron la idea de subastar una cita entre las dos más populares del aula, quizá del colegio entero. Naty y Stephie encantadas de la vida. Su popularidad se dispararía por encima de las nubes y de la plata recaudada tendrían para pagarse hasta el chocolate. Abrieron un foro en Facebook para ir registrando los avances. Dos semanas era el plazo para recoger las ofertas y tras eso se anunciaría las citas. Exitazo. Los primeros días, las dos bromeaban entre sí sobre los resultados. Capaz el horroroso de Reinoso te gana la cita, el viejo es ejecutivo de Ecuavisa, decía Naty; Ni gaver loca, y capaz que se la terminas mamando al cholazo de Centeno, el sólo pide y los viejos le mandan desde Portoviejo; contestaba Stephie.
Secretamente Natalia anhelaba que alguien sea su cita. El bombón de Maximiliano, que encima el viejo era ejecutivo duro de nosequé compañía en Alemania. Lo quería para ella sola, tenerlo en exclusiva, juguetear con su rubio cabello y dejar que esa carita divina retozara en cualquier parte de su cuerpo. Faltando ya dos días para terminar las ofertas de la cita, Naty vio bajando las escaleras a su adorado Max que se reía a carcajadas con un grupo de amigos. Por sobre el pasamanos vio que Max mostraba la pantalla de su I-phone a sus amigos. Curiosa estiró la cabeza para ver mejor y lamentó tener tan buena vista y la resolución del celular. El rostro de Stephie se mostraba con una mirada seductora mientras de su boca sobresalían dos tercios de pene erecto y la mano izquierda de su amiga acariciaba los testículos. Más carcajadas estruendosas. Max pasó un dedo por la pantalla y ahora Stephanie sonreía con los ojos cerrados encerrando entre sus senos el miebro y una mano sujetaba el hombro de la muchacha. Risotadas. Dedo, una boca masculina pegada a una vulva límpida y bien afeitada. Juajuajua. Dedo, cuatro nalgas acopladas en un vaivén violento. Dedo, un torso empalado encima de otro. Dedo, Max y Stephie desnudos, sonriendo y haciendo el signo de la paz. Un crujido metálico, callan las risas y el grupo de ojos asciende y divisa la lividez del rostro de Naty. Maximiliano sonríe , muestra sin vergüenza la pornografía de su amiga y suena el timbre para acudir a clases.
Naty pulsa y pulsa en su celular. El tono de respuesta no se hace esperar. Pulsa y pulsa nuevamente para recibir al rato la misma melodía. Están las dos en su cuarto y Naty pregunta inocente. Stephie, recostada boca abajo mientras navega en las ofertas del Facebook en su blackberry, responde. Y añade. Que lo más cague de risa es que Max le había contado que sabía que una mancita andaba loca por él, pero ni bola pensaba darle a esa zorra de cuarta. ¿En serio? Musita Naty con sus dedos tocando la base de marfil del trofeo a mejor ballerina recibido en séptimo de básica. No me dijo el nombre, loca, pero me leyó la carta de amor que esa cojuda le había escrito. ¡Qué cague de risa, Naty! Si hubieras visto la tracalada de cursilerías que había puesto, nunca vi una carta más CHO-LA… Stephie prorrumpe en una aguda risotada. Natalia se abalanza silente con el trofeo en alto.

Pésimo. Light y obtuso. Tan superficial y banal. No me importa la montañita blanca en continuo crecimiento, que de un momento a otro erupcionará letras en chorro stromboliano. Puedo pagarme más papel. El necesario hasta completar mi historia. Un momento de descarga fecal en los baños de cierto mall me aclaran las ideas un poco. Mi texto deberá tener piel burda pero no rasposa. Un espesor que no atosigue. Que las ideas se disparen en perfecto desorden y cada párrafo sea un vector contrario al siguiente, pero que deje una tenue insinuación de enlace. Que el que se atreva a leerme sienta la textura de mi trama, suave a ratos y crocante en otros, no una papilla sosa que se absorba como alimento de bebé. Quiero que mi lector se pause, tropiece y se retuerza en las enredaderas de mis frases. No como las porquerías que leo en las paredes del WC… oLa cHiCos mE GusTA la bERga bIeN dURa Y RIca yAmENme 0945634XX – MUERTE AL JUEPUTA DE CORREA – a Ramiro el de KFC le gusta que le den por detrás – HERMANO RECIBE A CRISTO EN TU CHUCHATUMADRE ANDATE A LA VERGA.
Qué hambre, carajo! Bueno, este pedazo con algo de grasa está perfecto para pasarlo por mi muelecarnes. La carne que ves tu mismo moler es la mejor. Sabes de dónde viene. Le casco dos huevos, pico cebollín y agrego, rallo queso cheddar y añado, y aumento con un poco de polenta en polvo. Amaso hasta formar una gran albóndiga que acomodo en un molde rectangular, dispongo tocino entreverado, rallo más queso por encima y echo al horno. Veremos.

Ole! Ole! Hostia, solicitad que el torero corte rabo y orejas, joder!
Bajo un sol abrasador doña Josefina del la Santísima Trinidad vitoreaba al español en lentejuelas el momento en que su recto florete atravesaba a través de la paletilla el corazón, la aorta y la tráquea de un aguerrido toro de lidia, la mejor selección de la hacienda Santa Elena para el deleite de la distinguida audiencia de la Feria Jesús del Gran Poder. Los últimos resuellos del toro fueron sustituidos por un chorro de sangre que lo fue matando lentamente por asfixia hasta que, estremecido en su agonía, dobló sus patas y cayó pesadamente de costado. ¡Pues qué faena, hombre! La multitud aclamó al gallardo torero y una lluvia de rosas bajó hacia el matador. Este hizo una ceremoniosa genuflexión. Mientras el toro aún lanzaba débiles movimientos, desenfundó su daga, cercenó las dos orejas y el rabo y los mostró victorioso ante los aplausos de todos.
El toro agonizante y mutilado fue arrastrado a las afueras de la plazoleta mientras doña Carmela, bajo su sombrero panamá, sentía ardor en sus palmas tras aplaudir fuertemente. La fiesta brava era un placer único en el año que sólo ella y otros miembros de la más selecta sociedad quiteña podían darse el lujo de saborear. Era un símbolo de su status. Tras intercambiar charlas con algunas compañeras de graderío, reforzando intencionadamente las zetas mientras algunas manos temblorosas exprimían botas cargadas de vino sin importar si el noble líquido salpicase mejillas y vestidos; decidió la dama retirarse a su mansión en Cumbayá. El calor y las emociones habían cobrado su factura y debía descansar. Su chofer ya la esperaba en las afueras de la plaza de toros. Tras sortear el pesado tráfico, enfiló por la Granados rumbo al valle.
Mientras el chofer dedicaba la tarde a abrillantar su Hyundai Santa Fe, su mucama la ayudó a despojarse de su ropa, su sombrero y a deshacer el apretado peinado sujeto con peineta metálica al más puro estilo español. Qué buena faena, Carmita, hubieras visto cómo cayó ese toro y la buena lid que brindó. Las dos anteriores, un poco flojas, si hasta un toro infame le agarra al pobre torero, el Javi creo que era y le manda a volar dos metros. Jesús, María, pobre hombre, breve le llevaron al hospital, hijita. Dios en su gloria infinita le ha de velar, un hombre bueno como él no ha de morir así como así… La mucama asentía sin responder. Era mejor escuchar todo lo que dijera la señora, porque ya a sus sesenta y tres sobre todo anhelaba ser atendida. Uf, pero me estremecía de emoción de verle al Manolito terminar con dos orejas y el rabo, qué elegancia, qué distinción, hijita, qué…
- MENTIRA….
¿Per..perdón? ¿Dijiste algo, Carmita? Preguntó extrañada la anciana. La criada frunció el ceño y negó. No, no podía haber sido la voz de la Carmita, sonaba seca y ronca. De mujer pero seca y ronca. Era extraño. Aparte de la Carmita y el Efraín, el chofer, nadie habitaba esta gran mansión que había adquirido su difunto marido hacía ya treinta años. Una hermosa fortaleza de piedra, madera y mármol. Surcado en sus techos por recios troncos y tragaluces de cristal opaco para darle suntuosa luminosidad. Y el jardín, en el que varias especies exóticas de orquídeas fueron cultivadas para dotar de una inusitada belleza, pero que con el pasar del tiempo, fueron marchitándose los setos y la vulgar hiedra y la maleza volvieron el parque en un escabroso espinar. Más que sea verdeaba y daba color a la soledad, pensaba a veces. La nostalgia llamó a los recuerdos de sus dos hijos. Grandes empresarios ellos, uno residente en la Argentina, el otro en Manhattan, USA. Las cartas y posteriores e-mails gradualmente se fueron espaciando hasta terminar en breves palabras de saludo para cumpleaños y navidad. Las promesas de visita con nueras y nietos se postergaban continuamente. Lo que siempre llegaba puntual, eran sus viáticos y depósitos que mes a mes depositaban sus hijos. Bastante para adquirir lujos, joyas, auto, servidumbre. Mas no alegría.
Luego de darse un largo baño, envuelta en su bata se dirigió a la habitación principal. Varios espejos enormes revestían las paredes. Es para que tu belleza adorne continuamente estas paredes, mi Finita, había dicho su marido hace treinta años cuando decoraban los aposentos. Agradecía de corazón a su Fabián por haberle dejado tanto lujo, por haberla convertido en una dama de alcurnia, abolengo y que pudiera regodearse entre
- MIENTES…
La voz enronquecida la hizo ahogar un grito mientras se volvía en busca del origen. ¿Quién anda ahí? Preguntó sabiendo ya que los sirvientes estarían ya durmiendo en el anexo destinado a la servidumbre, al otro lado del jardín. Pero ella con sonar el timbre los tendría a su lado en menos de
- ELLOS NO VENDRÁN
Nuevamente la voz tras ella. Se volvió violentamente, aterrorizada y sólo vio su imagen en uno de los espejos. Había en efecto numerosos rostros, idénticos al suyo, arrugados, envejecidos, marchitos. Pero nadie más. Contemplaba su imagen asustada en busca de una explicación lógica cuando la expresión de su reflejo cambió a un cruel sarcasmo y abrió la boca, teniéndola ella bien cerrada.
- ESTÁS SOLA. COMPLETAMENTE SOLA.
¡Déjame en paz! Por Dios, déjame en paz! Graznaba la anciana llevándose las manos a la cabeza. ¿Qué era todo esto? ¿Por qué su reflejo le hacía semejantes atrocidades? ¿Era su reflejo o el Demonio quien buscaba confundirla en su fe absoluta y perfecta? Hizo el signo de la cruz ante su reflejo esperando que la gracia divina borrase esa abominación para siempre. Pero con cada cruz trazada la imagen se hacía más y más hórrida. El cano cabello revoloteaba como movido por un torbellino, los ojos se tornaban blancos completamente y la boca se abría más y mas mostrando un interior negro como un portal al averno. Doña Josefina, horrorizada, sollozaba y llamaba a gritos a Efraín, a Carmita, a quien sea que viniera en su ayuda. Pero el reflejo endemoniado no paraba su letanía sin cesar de reírse.
- ¿DÓNDE ESTÁ TU CLASE? ¿DÓNDE, TU ABOLENGO? ¿DÓNDE, TU GLAMOUR?.
La mujer tomó una lámpara de pedestal y con un grito de furia lanzó el armatoste a su imagen, quien se fragmentó y desintegró. Sonrió al haberse deshecho por fin de semejante mostruosidad, ahora tenía que llamar a..
- NO PUEDES ACABAR CONMIGO, JOSEFINA, NO PUEDES ACABAR CONMIGO.
Giró helada de espanto y lanzó un alarido al ver que su deforme reflejo estaba en otro espejo. Volvió a coger la lámpara y volvió a hacer añicos el cristal. Pero con cada golpe volvía la voz cascada más violenta que antes, hasta que al final quedó sólo un espejo. El de su vestidor. A punto del colapso vio el brillante fondo oscurecerse y ser ocupado en su mayoría por el horrible rostro encrespado de boca negruzca.
- NO ME PUEDES EXTERMINAR, JOSEFINA. YO SOY TÚ Y TÚ ERES YO. NO PUEDES ACABARME…
Entonces la anciana se le iluminaron los ojos y le dijo con voz de triunfo a la aparición que sí podría eliminarla. Claro que podría. ¡Sólo tenía que acabar con el origen del reflejo y el monstruo se iría para siempre! La visión gritó destemplada al ver cómo Josefina tomaba uno de los fragmentos más agudos de uno de los espejos y con una risa más horrenda que el propio espectro, procedió a perforarse la carótida.

Está mejorando, pero no me termina de convencer. Muy melancólico quizá? El choque de depresión y horror me sonaba poco elegante? ¿Caigo acaso, en truculencia innecesaria?
Veo las hojas de los eucaliptos, con su olorosa escarcha cubriéndole las hojas. Siempre y nunca, desmenuzando el presente, llorando por un pasado y temblando aterrorizado por un futuro. Es la vida de los que me rodean, en su gran mayoría. Como medusas vertebradas, por el mismo agujero degluten y excretan ilusiones. Se alegran de las promesas de vida eterna y dejan de lado las eternidades que esta vida les ofrece. Enceguecidos por santidad, el brillante reflejo de las ofertas celestiales disfraza podredumbre y decadencia que bulle viscoso bajo las máscaras sonrientes. El ruido de las panderetas acalla el alarido de dolor provocado por el falo hecho de billetes que es embutido en los frágiles anos del prójimo en desgracia.
En fin, todo se reduce a instintos y deseos, quiéranlo disfrazar como quieran. Así que selecciono el corte adecuado, lo separo del resto y procedo a picarlo en cubos pequeños. Lo guiso en una sartén gruesa con tomates troceados, previamente escaldados en agua hirviendo, cebolla y pimiento picado, sazonado con laurel, ajo y pimienta roja. Vacío luego el espeso estofado en una costra de tarta y cubro con más costra. Practico un agujero para que el vapor escape y lo encierro en el horno. Que se dore una hora menos cuarto. Hasta entonces, me calo los audífonos de mi i-pod y buceo entre las notas.

¿Qué chucha me ve este hijueputa?
Voy pensando con rabia cada vez que veo ese rostro sonriente mirándome sin apartar la vista ni por un segundo, cada vez que tengo que tomar el trole para acudir a mi trabajo, en la unidad C-2 que sale puntualmente 6:15 de la mañana. Siempre está ahí, sin cambiar su maldita expresión burlona. Y es a mí a quien mira. ¿Busca puñete acaso? Me tiene podrido este maldecido.
¿Por qué qué tengo yo para que pueda burlarse el tipejo? Mis treinta y cinco encima me han ido podando de cabello la corona de mi cabeza, dejándome un halo como tonsura de monje. Ya podía oír la frase “calvito, calvito” de mis amigos o lo que era peor, de la secretaria que tanta hambre le tenía, y ahora que para ella no soy más que un motivo para reírse en vez de ver un macho dispuesto a satisfacerla en todas sus exigencias. Mierda. ¿Será que el mísero ése logró verme por encima, de pronto viéndome pasar por debajo del puente peatonal y desde ahí ha decidido perpetuar su mueca para torturarme?
¿O de pronto es mi bajo sueldo? Es posible, puesto que catorce años de romperme el lomo trabajando de mensajero en una empresa de negreros no han proporcionado mayores lujos a mi familia. Es como estar viendo el rostro avinagrado de mi mujer cuando extiende la mano para recibir cuatro o cinco lánguidos billetes producto de mis siete a siete. Comer y pagar gastos básicos, y pare de contar. Ni qué pensar en televisores de alta definición, ni el playesteyshon tres que me pide mi hijo mayor, peor pagar algún viaje a Cartagena o a Punta Cana que mi mujer me restriega en la cara cada vez que aparecen esas ofertas de 499 dólar por persona. ¿Cómo habrá averiguado este malparido? ¿Quién le habrá chismeado de la miseria que gano semanalmente? Quisiera tener al chismoso enfrente mío y romperle la jeta a patazos, para que sepa amarrarse la lengua.
A la final se ha enterado que mi otra hija, la de trece años, la ha preñado el desgraciado del novio. De pronto es eso, se está cebando en mi deshonra y mi vergüenza, al saber que tan joven voy a ser abuelo, que no he sabido criarle bien a mi muchacha, que he permitido que venga un reguetonero zarrapatroso a palabrearle a mi niña y con el cuento de la prueba de amor, le hace el niño y luego se larga sin más ni más. ¡Mi ira infinita, de saber que ese pedazo de mierda está riéndose también de la desgracia de mi hija! ¡Mi impotencia, de que cuando le fui a reclamar y a exigirle que asuma responsabilidades, sacó a su pandilla de fascinerosos y entre todos fui blanco de puntapiés y escupitajos! ¡Es de eso! ¡Es de eso que viene tu asquerosa sonrisita, pedazo de cojudo!
¿O es de casualidad que simplemente se ríe de mí, porque yo vengo de abajo, que tuve que venir dejando familia y amigos para poder sobrevivir en esta ciudad inmunda y gélida, que me han señalado a espaldas mías y diciéndome que soy un simio por venir de donde soy? ¿Que ellos en su arribismo y su soberbia, se toman el derecho de insultarme así incluso a la cara pero que luego tapan su insulto haciéndose que me “lo dicen cordialito, de cariñito nomás” para luego doblarse de risa a costa de mis barbas? ¿Quién? ¿Quién les otorgó el derecho a creerse superiores al resto de la gente? ¿Quién les dio carta blanca para juzgar de acuerdo a su propia doble moralidad? ¿Quién les autorizó a esgrimir argumentos estúpidos y arcaicos sobre si nosotros somos brutos pero ellos son elegantes?
Sí, creo que es eso. El muy miserable se ríe de esa cuestión. Y se seguirá riendo mientras le dé piola. Porque me tengo que hacer respetar. Me VOY a hacer respetar. Disfruta no más de tu sonrisa, chatumadre, que mañana te la borro. Y llega ese mañana. Ahora soy yo el que voy sonriendo. Mi gran sonrisa choca con la ancha sonrisa de mi enemigo. Ni siquiera parpadea mientras me voy acercando a él pero sí noto que acentúa más su sonrisa. La ira me invade el rostro mientras logro farfullar mucho te hago reír chucha tu madre? A ver si ahora te sigues riendo! Y pelo un fierro guardado en mi manga y mando directo a donde caiga.
¡Pescuezo, hombros, cara, no me importa, y el hijueputa sigue riendo! ¡Pero yo sigo! ¡Pecho, espalda, hombros, brazos y por fin se borra su mierda de sonrisa! ¡No me importan los gritos, los alaridos, no me importa saber qué significa autista, me estoy haciendo respetar! ¡Panza, piernas, pecho! ¡Quítenme los brazos de encima, chapas de mierda!¡Déjenme disfrutar de mi alegría, de verle sangrar al desgraciado por cada herida que le provoqué! ¡No, no me cieguen con gas picante, quiero verlo morir, quiero verlo morir…!

Hmmm…
Esta por fin me está agradando. Pienso en detalles posteriores mientras el último trozo de tasajo impregnado de tabasco desaparece por mis carrillos. Reflexiono sobre si puedo pulirlo un poco más, si puedo agrandar conceptos, si el hilo de la trama puede ser más o menos tortuoso cuando un tufo a podrido me fastidia las narices. Me dirijo a mi alacena, abro las puertas y suelto una maldición. Aún me quedan dos piernas y un brazo, y ya se está echando a perder.

Si no acabo este cuento pronto, tendré que ir a cazar más inspiración.

Sunday, January 03, 2010

Tofu-sensei en otaku mode presenta: Lupin the Third

Voy a empezar este año comentando un manga que a pesar de ser muy poco conocido en Ecuador, cuando lo conocí supe por qué es uno de los íconos del manga y del anime en Japón, U.S.A. y otros lugares. Me refiero a LUPIN THE THIRD O LUPIN SANSOU (creo que así se escribía)...

Los más buscados por la Interpol...
El manga fue creado para la época de los finales de los 60, siendo su autor el afamado Monkey Punch, creador de otras series famosas como Cinderella Boy. Monkey Punch, al ver el éxito en su época de las películas basadas en las novelas de Ian Fleeming, es decir el agente 007, James Bond, y la admiración por una novela francesa acerca de las aventuras de un noble ladrón francés llamado Arséne Lupin, decició juntar ambas historias, actualizarlas y de ahí salió Lupin the 3rd.

"Je suis Arsène Lupin... et commént appelez-vouz, monsieur?"

En fin, ¿de qué va? Lupin the third narra las aventuras y desventuras del descendiente japonés de Arséne Lupin, el cual mantiene el homónimo por tercera ocasión. De ahí su nombre. Pegado a la tradición familiar, Lupin es un ladrón profesional. Y hablo de profesional, no del típico reguetonero batracio que en grupos de quince, los muy maricones, al grito y al insulto, le quitan a uno o dos sus bienes. El ladrón profesional hace su trabajo muy silencioso, prolijo y delicado, tratando en lo posible que el robo no se note nada, ni a los ojos de su dueño. Durante sus andanzas, Lupin va conociendo amigos, aliados y enemigos que muchas veces inclinan la balanza a su favor o en contra. Lupin no siempre gana en sus aventuras... El humor y la risa siempre están presentes en el manga de Monkey Punch, así, desde la morbosería con que actúa Lupin hasta las ocurrencias que le pasan, casi siempre sacan una risa del lector. Personajes:

Arsène Lupin Tercero:

"Ya sabes quién soy. No opongas resistencia, mijita..."
A pesar de haber nacido en Japón, proviene de un linaje francés de ladrones muy famosos. Las continuas riquezas ganadas ilícitamente por él y sus ancestros lo hacen un hombre de inmensa fortura y riqueza. Pero a diferencia de Alvarito, no es sólo un niño rico con gran herencia. Lupin trabaja continuamente, invirtiendo en recursos, personal, nuevos botines, recolección de información y... mujeres.
La principal debilidad de Lupin tiene senos. Basta con ver un trasero contorneado o un escote generoso para que nuestro ladrón olvide toda responsabilidad o misión y se meta de lleno (literalmente hablando a veces) en la voluptuosa señorita, lo cual hará fracasar su tarea más de una vez. Pero con la insistencia viene la práctica, cosa que don Lupin es un total picha brava, pelada que ve, pelada que le entra. Su método de seducción es muuuy directo (puede comenzar echando manito a la presa de una), pero funciona. Uno de los principales objetivos amorosos del lobo es Fujiko Mine (lea más abajo).

"Estoy seguro que el broche de diamantes está por aquí..."
Lupin es un tipo alto, aproximadamente 1.75, de cabello negro corto y siempre engominado, al estilo sesentero. Muy delgado pero en excelente forma física, con gran flexibilidad y reflejos gatunos. La forma de su cuerpo y su elasticidad le permite colarse por resquicios estrechísimos para robar o escapar, y de colocarse cualquier disfraz posible para engañar a cualquiera. También sabe ventriloquía, histrionismo y algo de prestidigitación. Todo un profesional, de ley. Su forma de vestir es de por sí ya reconocible donde sea. Camisa celeste, pantalón negro, saco rojo y corbata del mismo color. Hubo un tiempo en que usaba traje azul, pero los fans prefirieron el traje rojo al final.

"¡Voy a despedir a mi sastre! ¡Le dije que azul sólo domingos y feriados!"
Usa cualquier tipo de arma, pero su preferida es la pistola alemana automática y los cuchillos, que usa en casos de emergencia y nunca sale sin una buena provisión. Como puse antes, es un profesional. No mata a nadie a menos que sea absolutamente necesario (en defensa propia por ejemplo). Entre menos se enteren de sus actos, mejor. Prefiere los botines obtenidos a base ilegal, para darles en la trompa a sus dueños. Con su estilo, su arte y su chepura...
- transmisión súbita al mundo de Beakman-

Chepura: Condición, estado o característica de una persona consistente en extremo carisma, gran poder de persuación, inmensa temeridad y esquisitez en el trato con sus iguales. Che-pu-ra. Del argot guayaco CHEPO.
- transmisión terminada-

Ejem... decía. Con su estilo, su arte y su chepura, Lupin ha servido como base para muchísimos personajes carismáticos del anime. Es un antihéroe con gran personalidad. Ah, y Lupin se pronuncia "LUPAN".

Daisuke Jigen:

"Donde pongo el ojo pongo la bala"
Contrario a lo que muchos piensan, Jigen no es japonés, sino caucásico, pero su país de origen es un misterio. Unos dicen que viene de Estados Unidos, otros de Inglaterra. El caso es que Jigen era un gángster muy buscado en su país de origen lo cual lo hizo refugiarse en Japón y cambiarse el nombre. El "Daisuke" suena a "Daisuki" que es "Me encanta" y Jigen es una versión japonesa de un nombre europeo, Jigger, o Hegen. "Me encanta Jigen". Nada modesto, el niño... Jigen es el primer cómplice definitivo y compañero de andanzas de Lupin. Es característico su impecable traje oscuro de corbata y su sombrero gangsteril que le cubre casi todo el rostro, posiblemente para evitar ser reconocido, y su barba. La principal característica de Jigen es su magnificencia en conocimiento y uso de armas de fuego, superando al mismo Lupin.

"Aquí está tu papá, James Bond..."
Posee una puntería magistral, un pulso firme y gran cantidad de sangre fría, amén de pistolas ocultas hasta bajo su sombrero, lo cual lo convierte en un aliado poderoso y un enemigo de temer. Recalco esto último porque en ciertos capítulos del manga, Jigen traiciona o hasta va tras la cabeza de Lupin, a pesar de ser amigos jurados. No es tan mujeriego como su pana, de hecho, casi nunca se lo ve con pelada, aunque por ahí leí que el tipo tenía mujer. El man suele ser violinista cada vez que Lupin se va de guevadilla con la hembrita de turno... El arma de elección de Jigen es su fiel Smith & Wesson 38 automática. Un dato interesante es que Jigen se muere por la sopa de miso, pudiendo incluso sobornarlo a cambio de un buen plato...

Ishikawa Goemon:

"¡HAI!"
Perteneciente a una casta de samurai muy famoso en Japón (de hecho, Goemon Ishikawa sí existió, pueden revisar los retratos de él en internet y su biografía), Goemon debutó como un formidable rival contra Lupin. Fiel a la tradición samurai y al bushido, Goemon no es alguien para ser tomado a la ligera.

Había sido verídico, el man...
Su apariencia es de un joven de unos 25 años de cabello negro largo, mirada seria y penetrante, y modales muy correctos. Puedes ser su peor enemigo, pero te dará los buenos días y te anunciará formalmente que te matará. Y luego lo cumple... Su hakama es azul o celeste. No usa ropas occidentales. Fuma, pero de pipa japonesa típica, la cual enciende con pedernales. Vaya lija...

"Le invito a morir honorablemente, caballero."
Su sable tiene el nombre del Zanketsu-zen, la cual es supuestamente la fusión de dos espadas legendarias: La Murasame y la Masamune, igual el caso es que su arma, junto a su técnica lo hacen casi invencible. Puede cortar casi cualquier cosa. Sigue a Lupin porque éste pudo derrotarlo en su debut, y tras eso, se vuelven inseparables formando así el trío dinámico.

Fujiko Mine:

"Con todo mi cariño para mis fans pajerlis..."
El verdadero punto débil de Lupin. Rica y comible como pocas, Fujiko no sólo es un cuerpo y cara bonitas. Claro, es el objetivo sexual principal de nuestro héroe, y ella suele complacerlo ciertas veces, pero no sólo por amor a la camiseta, sino para sacarle algo a cambio. Es que el angelito carece por completo de escrúpulos. Lupin puede tener algo de moral y reserva, pero no Fujiko. Una verdadera practicante de "el fin justifica los medios". Unas veces puede ser aliada de Lupin, otras veces simplemente su mejor polvo y otras una enemiga feroz y de temer. Aunque no supera a Jigen, su destreza para manejar el revólver y otras armas te hace pensar dos veces antes de proponerle cualquier cosa. De hecho, en algunos capítulos aparece como asesina profesional, cuyo modus operandi es el siguente, con los hombres: Te seduce, caes (¿y quién no?), te la llevas a tu casa o motel, te da EL POLVO DE TU VIDA y tras acabar, te elimina. Te eleva al cielo para luego bajarte al infierno. Ésta sí es mujer.

"Insisto, el broche debe estar por este lado..."
Fujiko es una mujer de unos 24 años, con un cuerpo no apto para cardíacos, cabello castaño rizado y rostro angelical. Puede ser ladrona, amante por conveniencia, asesina, colaboradora, compinche, moza, todo con tal de obtener lo que desea. Con Lupin mantiene una relación amor-odio. Aunque más se inclina al amor, a pesar que no siempre puedan estar juntos.

Inspector Zenigata:

"Con esto papeo gratis en Aquí Marcelo"
El archirival de Lupin, Zenigata es uno de los duros de la Interpol y gracias a él muchos criminales peligrosos fueron metidos en cana. Lamentablemente el refrán dice que siempre hay mejores y peores que tú, y un superior le salió justamente en el artero y escurridizo Lupin. Desde el principio del manga, donde casi cumple su objetivo de encarcelarlo y ejecutarlo (pero nuestro héroe escapa airoso), Zenigata se convirtió en el némesis de Lupin y su sombra. Donde quiera que vaya Lupin, Zenigata no está lejos. Aunque el comportamiento contra su perseguido es casi conpulsivo, la relación entre el ladrón y el detective no es de enemistad absoluta. De hecho, en más de una ocasión Zenigata ha ido dejar ir a Lupin al salvarle éste la vida. Es una persona honrada e inteligente que de seguro de colocar en la cárcel para siempre al ladrón, quedaría sin mucho estímulo en su carrera.

"¡PUTA MADRE! ¡Se me volvió a escapar este Lupin hijuep...!"
Zenigata es reconocible por su placa de Intepol, su sobretodo caqui que hace juego con su sombrero. Su edad frisa en los cuarenta. Uno de los disfraces favoritos de Lupin es precisamente el de Zenigata. Bueno, pueden encontrar el manga en los volúmenes editados por Tokyopop y las diversas películas dirigidas por Studio Gibli (se les hace familiar?)

"¡Búscame en los archiveros de la Peni!"


PS: Si se hiciera una película live action de Lupin the Third, mi elenco ideal sería: Lupin: Jim Carrey. Jigen: Jean Reno. Fujiko: Lucy Liu. Zenigata: Ese actor japonés que no me acuerdo el nombre pero que siempre sale de villano, por ejemplo "Masacre en el barrio japonés" con Dolph Lungren. Goemon: Gackt. ¿Y su lista ideal?

Sunday, December 20, 2009

Felices navidades!

A toda la gente que me lee, mis respetables lectores y mis adoradas lectoras, les expreso mi felicitación por Navidad y por el año nuevo.
Voy a enviar dos postales navideñas, estilo Lucky.
MERRY XMAS!!

Bastante apropiado en esta época de apagones y demás...


...espero que no lo pasen tan patético como Kuroi-sensei...

Monday, December 07, 2009

Hágase tu voluntad.



En este árido desierto de acero y piedra,
elevo mi voz para que puedas oírla,
Al Este y al Oeste hago una seña.
Al Norte y al Sur muestro un signo que proclama:
¡Muerte a los débiles, salud para los fuertes!
Libro de Satán.

- Buenos días hermano, Dios le bendiga. Permítame hablarle de las buenas nuevas de Cristo y... Buenos días hermana, Dios le bendiga, deseo platicar con usted acerca del mensaje que tiene Cristo para nosotros y (.....) le esperamos mañana en el templo, que Dios le bendiga. ¡Buenas tardes, hermano mío...!

Magdalena pasaba su día repartiendo revistas de su congregación religiosa, sea ubicada en las esquinas programadas estratégicamente por su pastor y superior, sea viajando de norte a sur en los buses. Siempre vestida de acuerdo a las rígidas reglas de su religión, impuestas por su familia desde niña. Una larga falda que nunca suba de los tobillos, tamaña obscenidad sería, blusa a mangas largas y suéter para tapar los orígenes del pecado. Nada de maquillaje, el maquillaje lo usa la ramera de Babilonia y sus inquinas hijas para atraer a los demonios e incitar a orgías diabólicas. El rostro fresco y sonrosado, y una gran sonrisa que no le negaba a nadie.

Algunas veces le sorprendía la falta de fe de muchas personas, personas que rechazaban su mensaje de forma cordial y educada, y otras cortante y grosera. Pero rechazaban el mensaje de Cristo. ¡Tiempos de Lucifer, señales del acabóse final!, gritaba el pastor cada domingo, día del Señor y de descanso obligatorio. Pero ella, soldado de la Iglesia, no iba a cejar en su empeño, en su deber enviado del Altísimo. Daría toda la fuerza y ganas que tenía para convertir a todas las almas posibles, para salvarlas del eterno lago de fuego y azufre, donde no sería más que el llanto y el crujir de dientes. Las llevaría al seno de nuestro Señor, para que por toda la eternidad disfrutasen del nuevo Edén prometido. Era su misión en vida.

- Querida Magdita - Le aconsejaba continuamente su pastor colocando ambas manos en sus hombros - Bajo tu persona Jesús está pescando nuevos peces, atrayendo nuevos corderos y a tranquilas aguas los llevará, a frescos pastos los llevará. Entiende que ésta es tu responsabilidad, hermana querida. Y que la pureza de tu corazón - añadía posando su mano santa sobre el generoso seno izquierdo de la joven - sea la salvación de tantos pecadores y paganos. Vé por ellos, querida de Cristo - la despedía, con una cariñosa palmada en el trasero.
Magdalena, feliz de su tarea impuesta.

Así se hallaba recibiendo otra respuesta negativa cuando notó en su espalda una mirada. Volteó y divisó sentado en la parada de bus un hombre. Como de unos treinta y cinco, vestido con traje negro y camisa blanca. El rostro cuadrado, sin afeitar algunos días. Ningún peinado ordenaba esa mata de cabellos oscuros; y la boca semiabierta en una torva sonrisa. Y sus ojos. Ojos que no le parecieron humanos. Casi animalescos. Clavados en su persona. El pinchazo helado de su estómago no borró la sonrisa del rostro de ella.

- Parece que el pecado corre por su alma entera. Si lograse salvarlo... me ganaría el cielo. - Pensó para sí.
Avanzó hacia el hombre que seguía sin desviar su mirada de Magdalena, y empezó su habitual letanía. Buenos días, hermano en Cristo, Dios le...
- Tienes unas tetas para chuparlas todo el día, preciosa.
Magdalena crispó su garganta, cortando de golpe su discurso. Nunca, en toda su vida, había recibido semejante respuesta, ni tan grosera. Con los ojos desorbitados y forzando su sonrisa al máximo, intentó continuar su introducción. Ejem, le decía, señor, que Cristo le ama y las nuevas buenas, digo, buenas nuevas para usted...
- Y esas nalgas tuyas, desde que caí por aquí no he dejado de desear entrarles a mordidas. Estás más rica que el pan caliente, mi cielo.
Sintiendo que toda la sangre de su cuerpo se arremolinaba en sus mejillas y el resto de piel de su cara, la chica apenas logró balbucear un Dios le bendiga y salir a un paso más que apretado, mientras lanzaba una última mirada al tipo, quien no dejaba de mirarla mientras se pasaba la lengua por los labios.

- Fue terrible, hermana Asunción, ¡terrible! Ese tipo me interrumpió dos veces sólo para insinuarme obscenidades... - sollozaba Magdalena abrazada con la hermana que supervisaba directamente el trabajo de la chica. La cuarentona señora, moviendo la cabeza de indignación replicó:
- Fue un poseído del diablo, hermanita, sólo eso. Es una pobre alma gobernado por los poderes malignos y que los mismitos demonios hablaban por su boca. Tú, tan inocente y tierna, no pudiste más que aterrorizarte ante las diatribas de esta bestia... tranquila hermanita. Hablaré con el pastor para que te coloque en una zona diferente.
Magdalena le agradeció, pero sin quedar totalmente convencida. Más tarde, visitó al pastor, quien con voz cariñosa le explicó:
- Magdita querida, lo que has sufrido es un golpe duro, al enfrentar a ese ser salido de los infiernos. Pero aquí yo te digo hija mía... considera a ese tipo un desafío que Cristo te puso en el camino, un severo obstáculo a salvar para que tu fe se solidifique aún más, autentificando superiormente tu camino hacia la santidad- recitaba el pastor mientras abrazaba estrechamente a la emocionada joven, mientras una de sus manos reposaba blandamente en su trasero. - Entonces vé con Cristo que todo lo puede, hija. No sucumbas ante este ser digno de lástima, y así como nuestro salvador expulsó una legión de demonios del loco errante, así tu también podrás borrar al ente que habita el alma corrupta del que te molestó. Ve ahora! - Terminó dándole la familiar palmada en el trasero a la chica.

Todo rastro de miedo y asco había desaparecido en ella. La decisión renovada de hacer hasta lo imposible para salvar esa alma atormentada por el pecado y las fuerzas infernales, la llevaron a buscar febrilmente al susodicho. Probó varias veces a buscarlo en la parada de buses donde lo conoció pero nada. Finalmente, al empezar a caminar para buscar otra zona de pesquisa, oyó una voz familiar a sus espaldas.
- No me dirás que me has estado buscando, preciosa...
Volteó y lo reconoció. El mismo tipo mangajo de la otra vez. Vistiendo el mismo traje. Y la misma mirada repleta de morbo. Encomendándose, Magdalena encaró al hombre.
- Dios lo bendiga - dijo, casi como un regaño. - Veo que usted es una persona totalmente repleta de pecado y que el diablo ha tomado posesión...
- Primero que nada, preciosa, no me eches bendiciones como piedras. Me parecen insultantes, en verdad. - la volvió a interrumpir. Ella continuó.
- Las bendiciones son bendiciones. Y nunca hacen daño. He venido a decirle que sus palabras no me han afectado en nada, pues Cristo me protege con su...
- ¿Que no te he afectado en nada? ¡¡Ja, ja, ja,ja!! Si pude ver clarito cómo te ponías como un tomate cuando te solté esas dos frases, linda! ...y supongo que también te ha de haber afectado allá abajo también, ¿no? ¿Alguna vez alguien se te ha insinuado asi, linda? ¿Te ha hecho ver qué cuerpo espectacular tienes? ¿Ese pedazo de...?
- ¡Le pido, en el nombre de Dios, que por favor modere su lengua, señor! - interrumpió ella ahora, muy irritada. - ¡He venido ante usted para mostrarle el camino de la vida eterna! ¡El camino por el cual su alma será salva!
- ¿Un camino repleto de beatos, abstemios y asexuados? No gracias, linda, yo tengo mi propio camino. - volvió a reír el hombre, sin dejar de clavarle los ojos. La chica sentía inflar su indignación como nunca antes alguien le había provocado. Pero no iba a perder el control. Tenía una misión por delante.
- El camino que ud. toma, es el ancho al infierno. Yo le ofrezco el estrecho al paraiso. - Replicó, muy segura de lo que decía.
- Un camino creado para que los incautos entreguen todas sus posesiones terrenales al partorcito, verdad? Mira preciosa, necesitas enterarte de algunas cosas.
- ¡Miente! Nuestra senda es para los puros de corazón y de alma, y tratamos que todos se unan a él! - chilló la chica con ira.
- O sea que si yo soy puro de alma y corazón pero no estoy en SU senda, me iré directo al infierno? ¿Eso es lo que me quieres decir, preciosa? ¿Que ustedes, su secta, tienen banda ancha y conexión VIP al cielo? ¿Eres capaz de tragarte semejante mierda?
- Dios es uno solo, pero hay muchos que sólo adoran imágenes falsas y por eso...
- Preciosa, tu secta fue creada en Estados Unidos por un par de avivatos que sólo para obtener dinero a costa de los ingenuos como tú, crearon su propia versión de Dios y ahora tú sirves a estos financieros religiosos, chiquita. Pero en fin, dejémonos de charla tonta - El hombre se incorporó y tomó a la chica por la cintura, la cual quedó estupefacta, sólo interponiendo su biblia entre los dos pechos.
- Desde que te vi por vez primera, te he deseado con ardor, preciosa. Me muero por hundir mis labios en tu cuello, en tus senos, juguetear con mi lengua en tu ombligo e ir bajando, bajando hasta cebarme por completo...
Magdalena no le dejó terminar. Apartándose con un empujón, echó a correr, con el rostro repleto de lágrimas. Fracasó y miserablemente. El tipo o era hombre o demonio, pero nunca había encontrado semejante adversario. Con un no, gracias habría bastado, pero todas esas frases tan horribles, tan blasfemas. Fue directo a su cuarto y lloró largo rato.

Entre sus hipos de llanto, iba recordando con asco una a una las frases del tipo. Hasta que recordó las últimas que dijo. Te he deseado con ardor. Muero por hundir mis labios en tus senos, en tu ombligo e ir bajando. Las asoció luego con las frases primeras, al conocerlo. Todas ellas se fueron repitiendo una y otra vez. Su llanto había desparecido pero su respiración seguía siendo agitada, aunque ya no por el cansancio. Sintió nuevamente esa sensación de tener toda la sangre de su cuerpo en la piel de su rostro. Advirtió entonces que su mano estaba plantada en su pubis. Acariciándose. Saltó de la cama horrorizada. Mientras el agua fría caía por su cuerpo, la chica pidió perdón al cielo de rodillas por haber estado a punto de sucumbir ante las tentaciones de Satanás y la lujuria.
En los días que siguieron, decidió darse unos días libres para poner su cabeza en orden. Mientras revisaba los libros teológicos de su padre, encontró un libro de demonología. En éste hablaba de los íncubos, trasgos sexuales masculinos, de Asmodeo, señor de la lujuria y de Cerunnos, amo de las brujas y de la sexualidad malsana. Ahora que tenía identificado al enemigo, volvió a decidir atacar al blasfemo.
Mientras pensaba en su estrategia, se dirigió a un mirador. Mientras veía la ciudad a sus pies, juntó sus manos para empezar a rezar. Pero en el momento de hacerlo, sintió que otro par de manos separaban las suyas y la volteaban rápidamente. Era él, su objetivo y enemigo. Que la tenía estrechamente abrazada.
- ¿Sabes qué, preciosa? La humanidad es como una enorme masa de agua, como un mar. Como un pantano. Enorme, movedizo, sucio, fastidioso. Pero es esa misma agua que forma las gotas de rocío en los pétalos de las flores, formando espectáculos grandiosos. Y tú eres una de esas gotas de rocío. Pura, hermosa, delicada, deseable...
- ¡Quíteme las manos de encima o llamaré a la policía!
- ¿Con qué teléfono, con qué bocina, con qué oración, ah? Estamos en un mirador muy apartado, y es muy difícil que te oigan por aquí, preciosa. - Susurró el hombre, con los ojos completamente fijos en ella, y a veces desviándose a detalles de su cuerpo. Magdalena, con la indeseable sensación del sonrojo, apartó la cara.
- Usted... usted está poseído. El demonio tiene control total de sus actos. Pero aquí estoy yo para desaparecer a estos enviados del averno. - Desenfundó una cruz y la apuntó al rostro del hombre. Este desorbitó los ojos. Con voz grave y vibrante, ella lanzó una rápida letanía.

- ¡Atrás Cerunnos, atrás Asmodeo, atrás incubos! Vosotros que poseéis a este hombre, abandonad su cuerpo en el nombre de Dios Todopoderoso y su hijo Jesucristo! Vade retro, Satan! Yo te expulso de este hombre, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! Aleluyaa!!
Sonrió victoriosa al ver al tipo cubrirse el rostro con las manos y chillar destempladamente. Lo logré, pensó alegremente mientras se aproximaba al tipo y...
- ¡¡BUUUU!! - Gritó el hombre mientras se destapaba el rostro y se lanzaba casi a pegarse contra Magdalena. Esta soltó un alarido y cayó sobre la hierba. El tipo se reía a carcajadas.
- ¿Crees que esa bobada podría ejercer algún efecto en mí, preciosa? ¿Cerunnos, Asmodeos, demonios ellos? Son dioses con los nombres arrancados por esta religión del camino derecho, convertidos en figuras de abominación para propia conveniencia de los cabecillas de los tragahostias. ¿Cómo puedes acaso exorcisarme de antiguas divinidades que sólo eran veneradas por actos tan naturales? ¿Tan estúpida te vuelve esta fe? - Decía sin dejar de reírse. Y sumido en sus carcajadas, no pudo esquivar la violenta bofetada que le lanzó Magdalena. Al regresar la mirada, vio su rostro bañado en lágrimas y transido de rabia.
-¡¿Quién te ha dado el derecho a burlarte de mi fe?! ¡¿Por qué siempre pasas ofendiendo mis principios?! - rugía la muchacha entre sollozos - ¡¡Tü siempre pasas regodéandote en el pecado, y lo peor de todo, quieres incitar a personas a meterse en él, a personas temerosas de Dios como yo!!


- ¿Pecado? Es pecado acaso algo tan natural como el deseo sexual? Es pecado ansiar el alimento? Es pecado ansiar cosas materiales para vivir mejor? Santifica acaso el padecer necesidades o dolor físico, preciosa? - decía el hombre mientras se acercaba a la llorosa chica - ¿No te estás dando cuenta que el único pecado que estás cometiendo es esa maldita sensación de culpa cada vez que sientes esos deseos? ¿Sensación de culpa impuesta por estas mal llamadas autoridades religiosas?
- Pero la biblia dice muy claro que los hombres deberán seguir las leyes divinas, puesto que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios...- susurraba temblorosa la chica, sin poder controlar su evidente sonrojo.
- ¿Y no has leído acaso el Cantar de Cantares? "Mujer, en tus pechos mana leche y miel", "Entre mis piernas guardo mi tesoro, cual gacela salvaje, sólo para ti, mi amado". ¿No es eso un canto a la felicidad del goce sexual? Y lo que es más importante, el hombre no está hecho a imagen de Dios.
ES EL PROPIO DIOS QUIEN ESTÁ HECHO A IMAGEN DEL HOMBRE. - Dijo ya susurrando a sólo milímetros de los temblorosos labios de Magdalena, quien sólo sentía torbellinos en su cabeza que mezclaban cánticos religiosos, prohibiciones y severas advertencias, con las contundentes y sensuales palabras emanadas por este hombre, este demonio, lo que sea, pero que estaba haciendo hervir su sangre y despojándola de miedos y prejuicios. Intentó débilmente su último contraataque.

- Eso.. que dices... es herejía... es.. blasfemia...
- Blasfemia y de la imperdonable sería dejar pasar a alguien como tú - dijo quedamente el hombre al posar su boca sobre la de Magdalena. Ella sólo pudo respirar violentamente y crispar sus puños al notar la boca salvaje recorrer cada espacio de su boca mientras los brazos no dejaban de acariciarle la espalda. Ni siquera notó el vestido resbalando por su piel estremecida liberando sus senos, que fueron lamidos luego de ser su cuello completamente besado. Cualquier protesta o resistencia estaba cortada de cuajo por esas manos y esas fauces. Sus rodillas cedieron y se encontró desnuda sobre su vestido, sometida a las caricias y lamidas de su hombre blasfemo, quien sólo se detuvo en su faena para decirle:
- Tal como supuse la vez pasada... tienes una tetas para chuparlas todo el día. Y eso que me falta de catar más abajo...
Echó acción a las palabras, dando caza a la gacela salvaje, el tesoro guardado, y se cebó en ella. Lo hizo hasta que la joven lanzó un agudo gemido, señal que ya había logrado ingresar por un ratito en el paraíso.

Cuando la chica pudo ordenar sus pensamientos, se vio desnuda y ansiosa. Jadeando le preguntó porqué no terminaba ya lo que tenía que hacer.
- Esto considéralo el principio, preciosa. De cualquier manera, ya eres mía... dijo el hombre con una brutal sonrisa de oreja a oreja. El fervor religioso volvió a burbujear dentro de Magdalena, quien se vistió rápidamente y salió a toda carrera aterrorizada.
Ni siquiera podía pensar con claridad, salvo que sabía que sus pasos la dirigían directo a casa del pastor. Abrió la puerta violentamente haciendo saltar de su silla al buen pastor, quien se apresuró a cerrar una laptop.

- ¡Magdita, hija mía! ¿Qué te trae por aquí, querida mía? Ven y siéntate, que te veo agitada...- dijo el señor mientras ofrecía una silla a la chica. Esta al sentarse, ocultó su rostro entre sus manos y habló casi escupiendo las palabras.
- Pastor, perdóneme, he fracasado, y miserablemente. No he podido convertir al alma maligna que me puso como desafío...
- Explicate mejor hija, ¿cómo que has fracasado? Esa oveja descarriada rehusó volver al rebaño del Señor? Ha desafiado los dictámenes sagrados de nuestro Señor? Eso es lo que ha pasado, hija mía?
- Exactamente como usted dice, pero algo peor ha ocurrido... ¡me acuso a mí misma de haber cedido en la tentación del pecado carnal! ¡De haber cedido a la diabólica tentación!
El sacerdote tragó saliva mientras inquirió más información de Magdalena. Esta sin retirar el rostro de sus manos, contó cada detalle de los hechos. Todos y cada uno. Hasta que sólo fue el silencio absoluto. Confusa, la joven alzó la vista y vio aterrada el rictus del pastor.
- Hija, has pecado. Has roto la confianza de Jesús sobre ti. Y es mi deber y obligación reformarte. Debo arrancarte todas esas tentaciones e ideas satánicas que pululan en tu carne. ¡Levanta tu vestido!
- ¿Q...qué está diciendo, pastor? ¿Para qué desea que me desnude? - Preguntó cada vez más confundida la muchacha ante la mirada vidriosa del pastor.
- ¡Que te levantes el vestido, he dicho! ¡Usaré el poder de nuestro Señor para expiar todos y cada uno de las manchas de tu piel y carne, tú, receptora de pecado! ¡Tengo en mi poder la herramienta indicada que expulsará la escencia del diablo en ti! Ahora ven, Magdalena, que voy a santificarte en este momento!! - chilló el pastor mientras intentaba acostar a la fuerza a la muchacha sobre su escritorio y de abrirle las piernas.
Magdalena no podía creerlo. Lo mismo que había estado deseando hace poco rato, ahora lo aborrecía supremamente, al ver al pastor pelear contra sus piernas e intentar bajarse los pantalones. Horror y furia. Horror y furia. Los dogmas se fragmentaban, las ideas impuestas se desmoronaban, mientras el cirio sagrado del pastor avanzaba hacia su piel, La mano antes bendita, ahora maldita, apretujando su seno derecho y la otra, mantenía abierta su entrepierna, dispuesta a realizar el supremo exorcismo. Magdalena rogaba a Dios por un milagro que nunca llegaba. ¡Que alguien venga en su ayuda! Cristo, la Virgen, el Espíritu Santo, la santa Cruz, quien sea!

¡Santa Cruz! ¡Santa Cruz metálica en el despacho! ¡Aférrala y golpea!
¡La sangre de Cristo tiene poder, tiene poder!
¡Un talento, cinco talentos, diez talentos!
¡Donde tres veces veinte, cinco veces setenta!
¡El vino en sangre! ¡La sangre que mancha e despurifica!
¡APOCALIPSIS!
Se detuvo. Vio la papilla roja que antes fue la cabeza del pastor. Las salpicaduras. La cruz deforme y el Cristo llorando lágrimas rojas.
No. No fue pecado. No pecó. Fue ojo por ojo. Diente por diente. Ofensa por ofensa. ¡SANGRE POR SANGRE!!

Aplausos.
Aplausos que provenían del portón. Y ahí, reclinado en el marco, su demonio, qué decía, su hombre. Sonriendo de oreja a oreja. Con ojos de animal salvaje.
- Preciosa mía. Por fin empiezas a entender. Ahora, déjalo todo atrás y sígueme.
- Voy contigo, mi señor.