Sunday, August 24, 2008

Hotel California

POST 1: HOTEL CALIFORNIA

"Ten cuidado con lo que deseas, puede que lo consigas"
Refrán antiguo.

Febrero 13, 2012.
Simplemente no aguanto más.
Mi trabajo en este hospital me ha llevado a un estado de stress casi insoportable. Lidiar con pacientes poco colaboradores, tragarme los comentarios lesivos de colegas, hechos en mi frente y a mis espaldas, los más hirientes a mis espaldas. Superiores incompresivos y tiránicos que sólo buscan eficacia perfecta sin importar qué consecuencias traiga. Un sueldo magro, paupérrimo, que me impide poder salir de este entorno. Hoy ha sido un día espantoso, más que el promedio. Dos comatosos terminales ingresados casi a la fuerza de chillidos y gritos de una tratante que quería que fueran investigados de sus patologías. Dos personas casi muertas, por Dios, eso era encarnizamiento. Pero ese razonamiento la gorda tratante se lo pasó por el sector más hediondo de su cuerpo. Se ingresan porque se ingresan. Y punto. Y yo, el tonto útil, a hacerme cargo de sus vidas mientras durasen. Y pobre de mí si llegaban a fallecer. Tuve que literalmente enchufarlos con cables, sondas, sueros y marcadores, prolongando sus agonías, alargando una vida sin sentido ya, retrasando la piadosa muerte.
No era justo. Ni para ellos ni para mí.

Febrero 15, 2012
Si sólo fuera el trabajo lo que me atosiga, podría pasarlo. Mas tengo otra espina, corrijo, punzón, en el costado. Y lo que más me aflige. Mi propia familia. La mujer que una vez juré amar el resto de mi vida, es solamente un pilar de desdicha, reclamos, frustraciones y amargura. Luego que nacieron los gemelos, ella tuvo que renunciar a su trabajo para criarlos. Un trabajo con buenas expectativas a mediano y largo plazo. Y ella, ambiciosa y visionaria, nunca aceptó ver sus sueños derrumbarse a punta de gripes y fiebres nocturnas, peticiones de atención, ruego de mimos y travesuras imparables. Claro, ella los ama. Adora a nuestros hijos. Pero es contra mí que dirige todo su veneno y frustración. Ya prácticamente llevo dos años sin tener sexo con ella. No me desea, me rechaza. Se ha vuelto una extraña durmiendo en mi cama.

Febrero 18, 2012.
Hoy mis dos pacientes, que había logrado mantener vivos con esfuerzos espartanos, se han complicado ostensiblemente. Esos malditos exámenes no están listos aún, y la tratante ha logrado hacer recaer todas las responsabilidades de ellos sobre mí. Maldita sea, odio a esa zorra. La odio. Deseo tanto coger un escalpelo olvidado de algún quirófano y seccionar ese gordo cuello, ver correr esa roja sangre mezclada con glóbulos pequeños y dorados de su propia grasa. Y reírme, reírme viendo cómo se le escapa la vida por su yugular y su carótida cortada.
Y algo es seguro. Estos pacientes no sobrevivirán mucho tiempo, por más que me esfuerce.

Febrero 19, 2012.
Hoy tuve una violenta discusión con mi esposa. Los niños estaban enfermos y ella había pasado el día entero, dejándolos descuidados, para buscar un nuevo trabajo. ¿Y si hubiera pasado algo? ¿Y si a los niños les hubiera atacado alguna complicación? Nada de eso le entraba a ella ahora. Volvió al archivo, al historial, y volvió nuevamente a echarme en cara que mi deseo sexual y mis espermatozoides fueron los culpables de su fracaso como profesional.
Salí casi partiendo de un portazo el frontal de mi casa.
Ya en un bar, echaba mis problemas dentro de un vaso de whisky para esperar se disolvieran en ese fluido dorado ambarino. Pero soy un iluso. Claro que no desaparece. Bebo y bebo desesperado hasta que mi cénit oscila como para irme redondo al suelo. Ya apoyado en la dura y pegajosa losa, veo un torbellino de letras formarse lentamente frente a mis ojos en un trozo de papel.
"¿Harto de todo? ¿Los problemas lo agobian? Busca paz duradera y continua? Venga con nosotros. Una vez que entre, estará gozando siempre, garantizado! HOTEL CALIFORNIA".

Febrero 21, 2012
Lo que tenía que ocurrir, ocurrió. Una insuficiencia renal fulminante y una sepsis generalizada puso fin a esa incongruencia llamada vida de mis dos pacientes. Montones de bocas escupiendo preguntas y amenazas, ojos llorosos y rabiosos perforándome por todos lados y montones de índices queriendo hundirse en mi cabeza y pecho fueron el agradecimiento que recibo por todos estos días de trabajo indetenido. Fui llamado a la direccion médica. El anciano director era Dios en ese momento juzgando a fuego y azufre a una mísera alma descarriada. Mi carrera fragmentada, explicaciones a cosas inexplicables y ominosos pronósticos entraban a mis oídos pero mi cerebro no las procesaba. Sólo veía a la miserable y gorda tratante tras el director, sonriendo estúpidamente. Ella fue. Ella fue. ELLA FUE. La sentencia de mi sueldo recortado un tercio y la grosera "exhortación" de ella a no ser tan estúpido y preocuparme "algo siquiera" por mis pacientes detonó mi furia. Atrapé ambos cuellos y el más frágil, el del anciano, sucumbió con facilidad a mi presión sobre su tráquea. En lo que duraba el alarido proferido por la secretaria del director y su llamada a seguridad, liberé al viejo, agarré la cabeza de la odiada colega y la reventé contra un panel lleno de premios y reconocimientos, para luego lanzar ese cuerpo obeso y sangrante los cinco pisos del hospital. No me quedé a ver cómo se convirtió ella en una plasta blanco roja adornada con dientes, fragmentos de hueso, jirones de carne y tela y cabellos.
Aún no me atraparon, pero tenía que ir con mi familia. Y al llegar a casa, mi esposa no estaba ya. Ni mis hijos. Alguien se tomó la molestia de informarle que su marido, el mediocre, fracasado y causante de la caída de su brillante carrera había matado a sangre fría al director del hospital y a una tratante.
Me quedé solo. Un fugitivo. Un asesino. Ahora para la prensa sólo soy eso.

Febrero 28, 2012.
Estoy al borde de la locura y de caer desvanecido por el cansancio. Mi auto se quedó sin gasolina hace dos días, y con los policías mordiéndome los talones, no he parado de caminar por una desértica llanura. Sin sueño, sin agua, sin alimento. La boca me sabe a tierra y los pies me arden por las enormes ampollas en las plantas. Sé que unos pasos más y caeré sin vida. Y antes de darme cuenta, estoy bordeando una carretera. Soy nuevamente un fácil blanco para las escopetas de los que buscan mi cabeza. Pero necesito descansar. Comer. Beber. Mis instintos superan mis miedos. Estoy dispuesto a meterme en cualquier cosa que huela a refugio. Y éste se presenta. Un caserón enorme, de ladrillo, frente a una parada de bus, rodeada de desierto sin ninguna otra casa rodeándola. Grande y acogedora. Como para traer a mis niños. Mis niños. Un hipo de llanto me sacude al recordarlos. Los extraño. Hasta a mi mujer. Tal es mi deshidratación que no suelto lágrimas. Veo la entrada adornadas con letras de hierro negro.
"HOTEL CALIFORNIA
Bienvenidos"

Mis fuerzas duran lo bastante como para traspasar el dintel, exhalar un "auxilio" y desvanecerme....

Marzo 10, 2012.
Por lo menos eso dice la fecha en mi reloj. No veo policías con sus revólveres apuntando. Ni tinterillos de prensa tratando de obtener declaraciones. Ni conocidos míos, llenos de oprobio y verguenza. Nadie. Sólo un calmo silencio, el frescor de las sábanas de algodón sobre un colchón barato que llena un armazón de cama hecho de madera. Y ese conjunto en una pequeña habitación. Con apenas lo justo para considerarla acogedora. Un candelabro con una vela llameante. Mi ropa yacía pulcramente planchada y limpia. Me examino y me doy cuenta que no estoy más deshidratado, ni sucio, ni barbado. Al vestirme recupero la imagen civilizada y pulcra que hasta hacía poco ostentaba. Una amplia ventana cubierta con cortinas espesas impide recrearme con el panorama desértico del que no habia podido disfrutar.
Debería tener hambre, pero no la tengo. Ni sed tampoco. De repente recuerdo que me están buscando. Así que decido escapar, pero la ventana no se abre. Ni usando todas mis fuerzas logro mover el armazón de la ventana. Tampoco veo seguros ni candados especiales. Incluso al mover las cortinas, veo que también hay cubiertas por fuera. Decido no intentar quebrar el vidrio. Tal vez lo haga luego.
El cansancio llega pronto, así que me tumbo en la cama y vuelvo a dormir profundamente.

Marzo 13, 2012.
Esto es realmente extraño.
En estos tres días, siempre despierto desnudo, limpio, afeitado y con mi ropa planchada al lado mío. Al principio el temor de que me reconocieran impidió salir de mi habitación y buscar alguien con quien conversar. Otro punto es que mientras se gastaba mi energía diaria, no sentía hambre ni sed. Era como si me drogaran mientras duermo, o si me alimentaran indirectamente de algún modo ajeno a mi consciencia. Abro la puerta y me recibe un interminable pasillo con algo que parecía ser un jardín al fondo.

"Sea ud. bienvenido, señor..."
Una cálida voz me hizo volverme de un salto. Una hermosa mujer, vestida de camarera, me sonreía calmadamente.
- ¿Quién es usted?
- Me encargo de satisfacer sus deseos, mi señor. Puede llamarme Tiffany. - dijo en un servil y delicado tono. La calma, la quietud y la belleza de Tiffany me hicieron preguntarme si estaria ahora en el cielo... o en el infierno.
Mientras me mostraba el resto del hotel, veía otros hospedados. Todos vestidos elegantemente, unos jóvenes y plenos, otros, muchos otros, ancianos y macilentos. Pero por alguna razón, sus miradas hundidas y apagadas. Como faltos de motivación, de pasión. Mis saludos hacían efecto en apenas uno que otro que limitaba a contestar con un movimiento de cabeza.
- ¿Qué les pasa a ellos, por qué se los ve tan alicaídos?
- No es eso, mi señor. Están experimentando la más suprema y completa PAZ.- Esta palabra fue vocalizada con un raro tono, casi metálico. Decidí no indagar más. Tras recorrer el hotel y conocer todas sus instalaciones (sala de juegos, de bailes, jardín, piscina cubierta, etc) decidí volver a mi cama. Tiffany se despidió ceremoniosamente.

Mayo 15, 2012.
Es la fecha que he logrado calcular, pues mi reloj agotó su batería y sólo es un pedazo de metal inservible. No lo niego, he probado continuamente las instalaciones del hotel y me ha encantado. Inclusive Tiffany me ofreció su encantador cuerpo cuando me lo apeteciese. Pero con todo este placer casi forzado, me he dado cuenta que he dado la espalda a mis responsabilidades y mis culpas anteriores. Y que mi familia ha de estar en algún lado, buscandome quizá. Y ya me estoy asustando. Sólo placeres y paz sin ninguna obligación, ni necesidad me parecía ilógico. Y lo más intranquilizador. Me doy cuenta que no he probado bocado ni bebida en este lugar, ni que he sufrido de hambre y sed. Como si secretamente me nutriesen cuando duermo. Cada cierto tiempo se celebraba una especie de festival de baile en el amplio jardín, donde el anfitrión era un campechano hombre vestido de capitán. Así que cuando se dio el nuevo festival fui con ese capitán a preguntarle el porqué de muchas cosas, así como una buena copa de vino.
- Ah, no hemos tenido tal espíritu desde 1969, muchacho! - masculló riendo. Pero me complació. Bebí como un camello botella tras botella, mientras en un esfuerzo por recordar estar borracho pedía a gritos algo de comer. El capitán batió palmas y un grupo de mozos trajo un animal asado. Yo, en mi éxtasis por meterme cosas a la boca, sean líquidas o sólidas, no me interesaba saber si el animal movía sus extremidades y chillaba mientras le arrancaba pedazos de carne y los masticaba con glotonería enfermiza.

...diciembre... eso creo...
Prácticamente he perdido toda noción del tiempo en esta larguísima estadía en el Hotel California. No puedo escapar, todos mis intentos han sido vanos. Los cristales no se rompen, no llego nunca a la puerta de salida, como si el pasillo a la entrada se alargase infinitamente, no hay un resquicio, una hendidura, nada que me permita salir. Estoy realmente atrapado y forzado a vivir en paz. Me percaté de esta realidad tras un espantoso descubrimiento, donde por fin logré ver una ventana que daba al exterior y pegarme a ella para ver por un rato el mundo que escogí abandonar, y vi un hombre en la parada de bus.
Completamente quieto, parado, con la cabeza volteada a la izquierda como buscando algo. Y lo que buscaba lo tenía cerquita. Una moneda de 50 centavos, que había caído de su bolsillo. Y que se encontraba suspendida en el aire, en un giro congelado, tan quieta como su dueño.
Fue cuando comprendí que no sólo estaba atrapado en el espacio, sino también en el tiempo. Fui desesperado a buscar a Tiffany, al capitán, cualquiera, a preguntar quiénes son ellos, qué es este maldito lugar. Y fue Tiffany la que me lo respondió.
- Somos víctimas de nuestro propio hacer. Estamos atrapados, y lo estaremos por siempre. Nuestro objetivo fue otorgar paz y calma a todo aquel que ingresara a nuestro hotel. Y se lo damos. Lo apartamos del mundo que conocemos, complacemos todos sus deseos y caprichos, hasta que sus pasiones y anhelos se apagan, se desvanecen. Sólo ahí se alcanza el estado de paz perfecta, donde permanecerán hasta que sus cuerpos mueran. Es una auténtica bendición, en verdad... - me susurró viéndome con sus ojos llenos de artificial vida.
- Relájate - me dijo con voz cavernosa el capitán.- todo lo que oyes es verdad. Estamos programados para complacerlos y recibirlos. Puedes entrar en el momento que desees, pero nunca podrás salir...

...en algún momento de mi existencia...
Mis deseos, mis pasiones, mi anhelo de escapar. Todo se ha desvanecido como un soplo de humo. Décadas y décadas de permanecer en este hotel me han vuelto un ser de apatía absoluta. Vivo, en paz perfecta. Mi único remanente de sentimiento es cuando me acerco al ventanal que da al mundo exterior y observo al hombre, quieto, sin moverse. O más bién, moviéndose a una velocidad infinitamente lenta. La moneda de 50 centavos ha dado dos giros más acercándose lentamente al suelo.
He calculado que para cuando la moneda llegue finalmente al piso, mi cuerpo se habrá convertido en una pila de huesos y polvo. Y aquí estaré, esperando calmadamente ese momento...

On a dark desert highway, cool wind in my hair
Warm smell of colitas, rising up through the air
Up ahead in the distance, I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim
I had to stop for the night
There she stood in the doorway;
I heard the mission bell
And I was thinking to myself,
’this could be heaven or this could be hell’
Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the hotel california
Any time of year, you can find it here

Her mind is tiffany-twisted, she got the mercedes bends
She got a lot of pretty, pretty boys, that she calls friends
How they dance in the courtyard, sweet summer sweat.
Some dance to remember, some dance to forget

So I called up the captain,
’please bring me my wine’
He said, ’we haven’t had that spirit here since nineteen sixty nine’
And still those voices are calling from far away,
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
They livin’ it up at the hotel california
What a nice surprise, bring your alibis

Mirrors on the ceiling,
The pink champagne on ice
And she said ’we are all just prisoners here, of our own device’
And in the master’s chambers,
They gathered for the feast
The stab it with their steely knives,
But they just can’t kill the beast

Last thing I remember, I was
Running for the door
I had to find the passage back
To the place I was before
’relax,’ said the night man,
We are programmed to receive.
You can checkout any time you like,
But you can never leave!

13 comments:

|_Bonny_| said...

Querido Tofu:

En este punto debo decirte que me has dejado completamente admirada de tu potencial literario.

Saber combinar una canción tan emblemática como "Hotel California" y convertirla en una historia, que aporta elementos reales y fantasiosos, mientras mantienes al lector engachado, absorto hasta el final, con un desenlace tan sombrío, propio de la historia, es sencillamente magistral!

Usted es un maestro, y yo le admiro.

Di said...

Wow!!!
No sé si ahoirta estoy triste o feliz... pero definitivamente esoty impactada!!!
Besos

Nita- said...

Bravo, una vez más :o)

Apenas vi el nombre del hotel me las olía que era la canción. Bravísimo. Muy buena historia.

pervert said...

buen post, interesante la historia..

Gabriela Bowen said...

A lo bestia mi doc, excelente, te tiene enganchada todo el tiempo y si tienes razón esa canción de romántica no tiene nada es más bien macabra y vos lo cachaste demasiado bien. Felicitaciones :D

Bks

Ursus Andinus said...

Lo tuve q leer por una segunda y tercera vez con la canción de soundtrack....
Pude ver el desierto, sentirme el man...

Tu calidad de literato se demuestra en esta pieza genial.

Una de las mejores canciones de su época, míticos los Eagles,... maravilloso.

Sólo es para disfrutar y pensar en lo leído y seguir escuchando esa misma canción una y otra vez...

pentapodologa said...

Que manera de dejarme impactada colega!
Ya estoy de nuevo en tierras ecuatorianas!
Saludos

Danna Selim Hanna said...
This comment has been removed by a blog administrator.
Danna Selim Hanna said...
This comment has been removed by a blog administrator.
Tofu - sensei said...

Antes de contestarles, debo hacer primero esto...

Tofu - sensei said...

Ahora sí, tenía que cortar con este círculo de odio y basura creada por algún reguetonero en contra de alguien apreciado por mí.
Bonny: Este ha sido tu comentario más dulce hasta ahora. Gracias de corazón.
Di: Puedes estar alegre, o triste. U horrorizada. Como desees.
Nita: Francamente, el título dará un pie de intriga al lector, pero es luego de la mitad del cuento cuando empieza la relación.
Pervert: Gracias, loco.
Bombón dark: La canción de romántica prácticamente no tiene nada cielo.
Ursus: El truco es leerlo con la canción sonando, como bien dices.
Penta: No dijiste nada querida! Ya nos hemos de ver!

lully desnuda said...

Más que un médico pareces un escritor. Me hiciste ver los pacientes en el hospital... Hay de todo un poco en esta entrada como, por ejemplo, esa otra forma de mirar los pacientes desde el perfil médico, impresionante.

Grato leerte, un abrazote!

Estefanìa said...

hola gracias x pasar y comentar en mi blog.
me encanta el tuyo, es muy interesante...tu forma de escribir...y lo que escribes...
Hotel california...me recuerda a a la terrible soledad que se siente cuando uno se hospeda sólo en un hotel. O debe ser que lo relaciono a eso por que escuchaba mucho esa canción porque me encanta.