Thursday, October 02, 2008

Ella dice...


...pico un poco nerviosa mi ensalada, haciendo saltar mis ojos desde mi platillo hasta él.
Había pensado que su propuesta era un poco loca, proponiéndomela así de súbito. Una cena en su casa. Yo creí que iba a ordenar comida, hasta que lo vi ahí, entusiasmado, picando, salteando, probando, guisando, mientras yo esperaba sentada en su cama (más bien colchón, nunca ha tomado en cuenta mi consejo de comprar una armazón para completar el mueble) viendo una película a mi elección. Hasta que se aproximó y me dijo está lista la cena.
Dos velas violetas daban una tenue atmósfera a esta escena. Eso y la música que salía a medio volumen de su laptop. Y ahí estaba yo, picando mi ensalada y mordisqueando mi filete bien cocido y nadando en salsa de champiñones, mirando a este hombre. Que sin mucha pena devoraba su pedazote casi crudo de carne haciendo grandes ruidos de satisfacción. Qué loco. Qué loca por aceptar su propuesta.
Eso sí, sabe cocinar.
- Está rica tu comida. - murmuré en un intento por pausar este silencio envolvente. El no contestó. Tragó el pedazo que abultaba sus carrillos y me clavó sus ojos. Esos ojos, violentos, salvajes, penetrantes, lobunos. Que en más de una ocasión los veía echar chispas de furia o rebosar de deseo a tal punto que lo hallaba perturbador. Mas ahora estaban llenos de un tibio vaho que volaba directo hacia mí y encendía cirios en mi alma. Esos cirios que otros no supieron apreciar, él los encendía con esa mirada tan llena de ternura.
- Me alegra que te guste, mi cielo... - por fin me respondió. Ese conjunto de mirada y sonrisa le otorgaba un aire mezclado de fuerza y delicadeza. Como un niño con barba, como un bebé vestido de traje. Una amalgama intangible de animal y hombre. Elevó su copa de vino hacia mi dirección.
- Por esta ocasión tan especial, por tenerte en mi departamento. Brindo por eso. - Alcé mi copa y la hice tintinear contra la suya.
Dos botellas pasaron en un segundo. El último chorro logró volcarse en su copa, alzándose hasta menos de la mitad.
- El último sorbo de vino. Te vas a casar, chiquito - Le dije riendo. El también empezó a reír. Reímos como tontos. Ya sentados en su sofá. Me gustaba tanto la música que tenía seleccionada, casi todas en inglés, no entendía casi nada. Pero él sí sabía su letra, y me la susurraba al oído, mientras apoyaba mi mareo en su pecho. Sentí sus dedos recorrer mis mejillas, mi frente, mis párpados. Me hacía cosquillas. Solté otra risita y sus dedos sujetaron mi barbilla y levantaron mi rostro. Entre las leves luces oscilantes, las sombras danzantes y los vapores del vino, sólo pude ver sus ojos.
Nuevamente me penetraron hasta clavarse en el centro de mi alma. Y un cirio muy oculto, muy secreto, en el punto más recóndito de mi alma, se prendió. Me llenó por dentro de luz, de luz brillante y cálida.
Con los ojos entrecerrados, vi ese rostro rudo acercarse al mío hasta que la punta de su nariz acarició la mía. Más que nuestros labios haciendo contacto, sentí cómo nuestras almas se tocaban y compenetraban.

Sabe besar.
El palpitar que otorgaba a mi boca esas fauces hambrientas me ponía la carne de gallina. Nunca me habían besado con tanto ardor ni tanta suavidad. Era como si volase por los cielos usando sus labios de alas. Sí. Sentía que me elevaba por los aires, hasta que me di cuenta que era él que me cargaba en sus brazos. No me opuse. Me sentía una reina, siendo cargada en mi trono de carne mientras mi trono no dejaba de chuparme los labios con una voracidad propia de él...
Me he dado cuenta que me ha colocado en mitad de su cama y un pensamiento me asalta la cabeza. No, susurro sin desearlo verdaderamente. ¿No qué? Me responde volviendo a volcar todo ese vapor verdoso en mis ojos. Debería levantarme y prepararme un café, decirle que no estoy con ganas de eso, que nos controlemos, que vuelve a poseer mi boca y mis razonamientos se desmoronan sin mucho esfuerzo. Y no sólo es mi boca, es mi frente, entre mis cejas, mis párpados, mis mejillas que son rozadas y exploradas por esas fauces hambrientas. Es tan suave y delicioso, cuando voy notando que mi cuello es ahora la presa. La última porción sobreviviente de mi razón me advierte que debería apartarlo de mí y cortar con esto, pero se diluye y se evapora con la luz que pulsa cada uno de los cirios de mi alma. Ahora estoy también tomando parte. Mi diestra y su siniestra están enlazados y mis dedos apretujan esa mano sin lograr dañarla. Mi siniestra esta aferrada a su nuca enredada en sus cabellos largos que tantas veces le había pedido que se lo cortase, y nunca me hizo caso.
¿Y su diestra, tan ruda y rugosa?
Jugueteando y paseando por entre mis senos, otorgándome oleadas de placer enorme. Y van callando toda alarma que intenta sacarme de ese estado extasiado. Así que no hay resistencia a que los tirantes de mi blusa se deslicen por mis hombros, y que una lluvia de besos no tarda en abrigarlos. Mis senos saltan al aire y se detienen por un momento las caricias. Abro los ojos y veo su mirada totalmente fija en cada porción de mi piel. De pronto, alza la vista y esta vez observo cómo cambian sus ojos, cómo su voracidad se arremolina en sus pupilas hasta cambiar su expresión a la de un lobo hambriento.

Toma con las puntas de sus dedos mis lentes y los coloca fuera de su campo de batalla. Ahora ese hombre animalesco aparece borroso ante mi vista, como un garabato difuminado. Y antes de poder pronunciar palabra, empieza a devorar mi tórax con todo lo que esté incluido. Abro la boca y grito sin hacer ningún ruido, sometida a las intensas caricias que mi hombre me lanza. Voy también a curiosear en su torso y lo hallo sin vestiduras. Nunca supe en qué momento se quitó la camisa. Fauces y manos bajan y me hacen contraer la espalda al sentir esa lengua bailando en mi ombligo, sus zarpas veloces deslizando mi falda hasta desterrarla de mi cuerpo.
Sabe acariciar.
Y encontrar puntos que en mi vida imaginaba que serían placenteros. Mi cresta ilíaca, el borde de la ingle, entre el ombligo y el pubis, los flancos, la piel cubierta por el panty, eran besados, lamidos, delicadamente mordidos. Ya no puedo resistirlo. Empiezo a gemir con cada nueva caricia de esta fiera que ha logrado llenarme de una luz antes desconocida.
A las mordidas hace volar mi panty, y mis manos se cierran de súbito sobre mi desnudez. No, tengo verguenza, tengo pudor... que son triturados con las yemas de sus dedos y sus labios humedecidos al pasarlos por mis muslos, mis caderas y mi bajo vientre. Mis gemidos van in crescendo y la tensión de mis manos se apaga. Era lo que buscaba el sátiro.
Mis gemidos han evolucionado en gritos mientras se ceba con mi sexo tan lleno de sensaciones y gustos prohibidos para casi todos. No sabía cómo era yo capaz de generar tanta lujuria y placer, ni siquiera en esas contadas ocasiones que más por curiosidad que deseo, me tocaba hasta tocar alturas muy por encima de mí.
Pero esto... esto era otra cosa. Y finalmente, lo que ya mi cuerpo entero y desnudo anhelaba, siento algo prominente y pétreo tocando las puertas de mi interior, yo le doy la bienvenida, abro completamente las puertas y me embarga una llenura que en otra ocasión de mi vida habré recibido con dolor y miedo, pero que ahora sólo me hace conocer felicidad y ardor. Con una lentitud y suavidad que evita cualquier dolor, me ha hecho suya por completo. Y en mi éxtasis nebuloso y gemebundo, veo la música que estamos creando. Y oigo la luz que todos y cada uno de los cirios de mi alma despiden y va secretando cada uno de los poros de mi piel. Floto en el aire anclada a él, a mi bestia adorada, a mi hombre violento, a mi espada salvaje del cual yo soy su guarda. Y que sólo yo he logrado domar.
Y finalmente, nuestras almas se desintegran y reintegran, pero formando una sola. Surcamos los aires, las aguas y el espacio en esta oda de movimientos, perfumes y voces entrelazadas.
Una suave calma me permite recobrar algo de cordura.
Está ahí abrazado a mí, totalmente manso y domado.

- ¿Me quieres? - Vuelvo a susurrar. - Por un momento vuelve a mirarme con esa expresión lobuna y me besa tan ardorosamente que casi me hace desmayar. Suelta mis labios y me dice muy seriamente:
- No, no te quiero. - Esa cortante respuesta me cambia el rostro mientras una helada sensación de completo..
- Te amo. Te amo con todas las fuerza de mi alma. - Me dice con un amor que no admite ninguna réplica. Salto a sus brazos.
(Uffff...)

26 comments:

isis de la noche said...

Guao!! Te comento cuando recupere el aliento...

isis de la noche said...

Ay... Q maravilla realmente... Y q buena foto!!!

No hay otra forma de amar más que la vehemencia. La pasión es una fuerza tan potente que lo transforma todo en los instantes en que fluye libremente. Me ha gustado mucho sentir lo enamorado que estás y lo enamorada que crees que está ella.. jeje...

No mentira.. Se necesita mucha sensibilidad para vestirse con la piel del otro y creo que lo has hecho tan pero tan poética y auténticamente, que tus letras se pueden sentir y suspirar. Me encanta leer cosas así: tan sentidas que tienen el don de llegar a hacernos vivir lo que el autor ha vivido. Esa es la magia de las palabras.. Me has hecho revivir taantos recuerdos recientes y pasados, supongo que es porque también tengo algo de voracidad lobuna jeje...

Ay.. Ves? no dejo de suspirar :)

T felicito lobito y sigamos bebiéndonos todas las emociones de la vida que ésta es muy corta para dejarlas pasar sin que nos muevan la perspectiva, nos anulen la razón y nos abran los ojos del almita..

Un abrazo

Estefanìa said...

El texto es tan cargado de erotismo que se me hizo imposible imaginar toda la escena sexual a medida que iba a leyendo...claro que me imaginaba a mi porque de verdad me excito. Muy bueno. Nunca lei algo de un hombre tan erotico y bien escrito, que lograra disparar mi imaginación-.

Ah y graciar por visitarme!!
Me alegro mucho que estes enamorado, es el mejor estado.
BESOTES.

Ursus Andinus said...

Excelente,....
Toda katana necesita su saya,... y siempre la va a encontrar, la va a domar pero también la va a sentir con toda su fuerza y complejidad, que excelente texto erótico para demostrar cuando un hombre encuentra una mujer que sepa comprenderlo.

Un abrazo estimado Tofu

lucifer said...

en serio eres tremendo escribiendo bro

Paolita said...

ahora si t REIVINDICASTE

iCy said...

Oh mi doctor!
que buen relato, y con las ilustraciones se pasó..! ahora si ha vuelto a escribir el tipo de relatos que a una le llenan!!! me encantó de verdad el relato, y paradojicamente, la última parte le dió el toque final.

Tinki said...

Me encantó. Es como si lo hubiera vivido, mis gafas, el pelo largo de mi pareja, y que siempre me dice que no me quiere para hacerme enfadar y lo soluciona diciendo que me ama, y esos besos humedos y calientes...Ay! realmente me emocionó. Me encantó, me hizo volar del salón donde ahora estoy, al apartamento de mi pareja.

Tinki said...

Me encantó. Es como si lo hubiera vivido, mis gafas, el pelo largo de mi pareja, y que siempre me dice que no me quiere para hacerme enfadar y lo soluciona diciendo que me ama, y esos besos humedos y calientes...Ay! realmente me emocionó. Me encantó, me hizo volar del salón donde ahora estoy, al apartamento de mi pareja.

DENISSE said...

wouw me has dejado sin palabras...

Jimmy said...

Demente loco... una bestia.

Saludos

Majinga SXEtto said...

Lokuas le diste al punto justo, no hay mejor placer que en dar placer, hacer vibrar todas y cada una de las fibras de una mujer, llevarla hasta el mismo nirvana y de súbito dejarla descender al averno para nuevamente embarcarse en esa montaña rusa de sensaciones, fundir dos cuerpos en un solo éxtasis carnal para llegar a un orgasmo etéreo simultáneo.

Buena Doc, felicitaciones por el relato me cambió este lunes de mañana fría, aunque el clima se presta ideal como para hacer la versión filmica de tu relato.

LA Gaby said...

Que hermoso... Lo describes tal cual una chica... WOW

Pitonizza said...

Sí, lo describes mejor que yo.

Atrapasueños said...

gran relato doc, como todos los que aqui uno se encuentra, el ejercicio literario realizado para en este post merece mis apluaso y felicitación

un abrazo brother

Carlos said...

...si es autobiográfico debes cruzarme la receta del filete mijo jajaja.

Excelente cuento, preciosa foto.

Tofu - sensei said...

Isis de la noche: La verdad, para escribirlo, me exprimí el seso... y el corazón.
Estefanía: ¿No será "posible" en vez de imposible?. Concuerdo contigo. Nada como estar enamorado.
Ursus: La plena, toda arma asesina y salvaje como uno necesita una saya que sepa guardarlo.
Lucifer: Gracias bro. Un abrazo al infierno.
Osaka: ¿Reinvindicarme? Hablas como si todos mis anteriores cuentos fueran malos....
Icy: Sí, necesitaba volver al erótico, sólo que aquí también volqué sentimientos.
Tinky: Ahí está, más de una puede identificarse con el escrito. Ya te leo.
Denisse: Gracias por visitarme, ya lo haré contigo.
Jimmy: Gracias por el comentario pana, y aun sigue pendiente lo del corto.
Majin: No hay mayor placer que observar el rostro extasiado de una mujer a la que amas. Eso es impagable, lokuas. Y espero te salga la versión fílmica!
Gaby: ..y no sabes lo jodido que fue, bebé.
Pitonizza: Idem a lo de arriba, cielo.
Atrapasueños: Otro para vos, bellaco y amigo.
Rey: Muy sencillo a mi parecer... un filete asado con salsa blanca mezclada con champiñones y alguna ensalada. Nos vemos en el sacrosanto evento del primero!

Paolita said...

EN EL Q ME DICES OSAKA , NO ME GUSTO :P. X ESO TE DIGO AHOAR SI TE REIVINDICASTE

DENISSE said...

;) gracias corazon por la visita en mi blog =) besos tare pasando por aki pa leerlo siempre

rayuelarcaica said...

Andale, me alegra ver que las mujeres no somos las unicas que piensan en sexo de una manera mas poetica o hasta emocionalmente satisfactoria y no digo que todas nosotras pongamos 100% emotividad en aquello, cuando es meramente fisico, al menos yo, necesito cierta conexion y me alegra leer este relato cargado de eso y tambien pasion.
Muy muy buen relato.

Saludotes

UMA said...

"Fauces hambrientas" creo haber tenido varias de esas noches incontrolables, aunque sin filete:)
Si, es autobiogràfico, nadie puede escribir con semejante pericia algo que sè puede ser vivido.
Erotismo, sensualidad, me has llenado de ganas, Tofu, y a estas cosas nunca les he tenido miedo, aunque el otro no diga "te amo", la sangre fluye, se expanden los miembros màs allà de los cuerpos.
Un relato embriagador, intenso, como todo lo tuyo.
Un placerazo saber que a esa naturaleza lobuna no se le pelea, se la disfruta.
Aplausos, què decir, un regocijo total.
Te dejo mis besos y abrazo.

Anaid said...

....me sonroje!!, se me subio el azucar, el colestorol, la presion y todo!!!
Q post!!
Sin dudarlo esta en mis enlaces ya!!
Cariños
Anaid

Silvi said...

Muy bello, y totalmente más romántico el estilo si comparamos con los otros textos tuyos que he leído. :)

mariacristinacatuara said...

Hola Tofu Sensei!!
aqui vine, me lei todo este post romantico, porque soy romantica, me encanto!!!
Me parece que los dos tenemos la mania de post largos, cuesta a veces leerlos cuando son tan largos, pero este valio la pena, lindo lindo!!!
Gracias por tu visita al mio, Tofu, he subido otro sobre los abrazos.
Me estoy cansando, solo momentaneamente, de los informes tan serios como Haarp etc etc, por ahora me tomo un tiempo para luego seguir con ellos.
Sucede que me estoy mudando y cambio pais mas ventas de todas mis cosas, movimiento fuerte, por eso no estoy visitando tantos mis queridos amigos de otros blogs.
Pero en noviembre me pondre mas al tanto.
Mientras te dejo un ABRAZO DE OSO, como mi ultimo post
Y un besote
Cris

Slayer said...

Ya pues compadre, piensele duro en hacer una publicacion seria y en literatura impresa de sus escrituras porque son tan originales y buenas que cualquiera puediera estar copiandolo y publicandolo como si fueran trabajos originales, diga NO al plagio y a la copia (por ahi la ex-ministra de la epoca del Atala Bucaram a lo mejor se hace la pilas, te hace el plagio y que le vas a decir a la Sanrra Correa? Eso es mio? "ven para miarte" como pregonaba Rafael Correa - viisa similitud de apellido familiashh).

Un abrazo compadre Tofu.

Byron said...

Muy buen relato, a cualquiera le despierta los instintos. Ya lo leí hace tiempo, pero recién me doy tiempo para comentar. Saludos.